El bombero policial que mató al joven en Barracas sigue detenido
“De milagro no murieron más”
El policía Adrián Otero, que baleó al joven Cristian Toledo Medina, en Barracas, declaró y quedó detenido. El abogado de la familia de la víctima subrayó la actitud agresiva del policía al disparar ocho veces.
Cristian trabajaba en la ferretería frente a la parroquia y era conocido por el padre Toto De Vedia.Cristian trabajaba en la ferretería frente a la parroquia y era conocido por el padre Toto De Vedia.Cristian trabajaba en la ferretería frente a la parroquia y era conocido por el padre Toto De Vedia.Cristian trabajaba en la ferretería frente a la parroquia y era conocido por el padre Toto De Vedia.Cristian trabajaba en la ferretería frente a la parroquia y era conocido por el padre Toto De Vedia.
Cristian trabajaba en la ferretería frente a la parroquia y era conocido por el padre Toto De Vedia. 

Adrián Otero, el bombero de la Policía de la Ciudad acusado de asesinar a Cristian Toledo Medina, declaró ayer ante el juez de Instrucción N° 7 Pablo Raúl Ormaechea y continuará detenido hasta que el magistrado resuelva su situación. Por su parte, el abogado de la familia del joven baleado en el barrio de Barracas, Luciano Almonacid, relató a PáginaI12 que Otero “tuvo una clara intención homicida” y agregó que “de milagro no hubo que lamentar otra muerte porque en ese auto también viajaban dos amigos de Cristian (Carlos Gavilán y Jorge Daniel Nadalich). Otero disparó ocho veces”. Vecinos y familiares de Toledo Medina se juntarán esta tarde en la parroquia del padre Lorenzo Toto De Vedia, de la villa 21-24, para denunciar este caso “de gatillo fácil”.

Tres días después de que persiguiera por varias cuadras en las calles de Barracas, al Alfa Romeo que conducía Cristian Toledo Medina y disparase al menos ocho veces contra ese vehículo, Adrián Otero –de 45 años– llegó ayer escoltado al despacho del juez Ormaechea, en el quinto piso de Tribunales, y dio su versión del episodio que dejó como saldo la muerte del joven de 25 años que vivía en la villa 21-24. En un primer momento, Otero sostuvo que esa madrugada Toledo Medina bajó del auto y, con un trozo de piedra, comenzó a golpearle el vidrio de la puerta delantera izquierda de su Renault Logan. De acuerdo a su versión, Otero creyó que se trataba de un robo, aclaró su condición de oficial de Bombero de la Policía de la Ciudad y empezó a perseguir al trío mientras disparaba a las ruedas del auto. El Alfa Romeo impactó en la ochava del cruce entre Vélez Sarsfield y Santo Domingo, a unas cuadras donde se inició la persecución. “Una vez que la policía abrió el auto, se descubrió que Otero tenía un arsenal de armas en su auto, esperando para atacar de forma inmediata. Además, él nunca llamó a un superior para dar aviso del episodio ni tampoco se comunicó con los policías que hacían un operativo cerca de ahí. Es obvio que tuvo una actitud de homicida”, explicó Almonacid.

El abogado también anunció que “esperamos en las próximas horas las cámaras de seguridad que desarticulen la versión del detenido. En ningún momento hubo un golpe de piedra en el auto de Otero”. “Incluso si llegó a existir una discusión de tránsito, nada justifica que un oficial dispare así, a  mansalva. Al menos ocho disparos tenía el auto de Cristian”, agregó Almonacid. Por otro lado, luego de ser liberados por el juez de la causa –aunque todavía imputados por tentativa de robo– los dos amigos de Cristian que también se encontraban en el auto ese sábado, irán a declarar ante Ormaechea en los próximos días. Un allegado a Gavilán y Nadalich explicó a este diario que le pedirán al juez incluir también el grado de tentativa de homicidio en la imputación de Otero.

La madrugada que Toledo Medina fue baleado, Otero –ex integrante de la Policía Federal– se encontraba fuera de las horas de servicio. De acuerdo con un estudio del Centro de Estudio de Legales y Sociales (CELS), en el ámbito de la Capital Federal y el Conurbano bonaerense la cantidad de particulares que mueren a manos de policías que no están trabajando superó repetidamente aquellas muertes producidas por uniformados en servicio. 

Informe: Jeremías Batagelj.