Independiente igualó 1-1 de visitante este viernes ante Barracas Central, en el arranque de la séptima fecha de la Liga Profesional.

Al minuto, Baltasar Barcia abrió la cuenta para los de Leandro Stillitano, pero enseguida lo igualó Facundo Mater para el local, que con este resultado acumula ahora 8 puntos, uno más que su ilustre rival.


Bajo un calor abrasador, el inicio del encuentro tuvo ritmo intenso y un grito de gol casi desde el vestuario. Porque cuando nadie lo esperaba, el uruguayo Cauteruccio la bajó, Barcia apareció como un fantasma por el flanco derecho de ataque y el remate del joven mediocampista dejó sin chances a Desábato.

Con el tanto tempranero, la sorpresa en el cuadro local no fue menor. Pero el conjunto de Rodolfo De Paoli no se amilanó y buscó quebrar la presión que la visita ejercía en todas sus líneas. Tras un córner por izquierda y un rebote largo, el defensor Mater, a la carrera, sacudió la red visitante y decretó el empate que a la larga sería definitivo.

Acaso por su pasado en Racing (donde se consagró dos veces campeón en sus tres ciclos en el club de Avellaneda, donde inició su carrera), Centurión comenzaba a poner nerviosos a los adversarios con su gambeta endiablada y resultaba blanco inevitable de recurrentes infracciones. De ese modo, Barreto vería la roja antes de la media hora de juego.

Al rato, Independiente llegó por el sector izquierdo, el arquero Desábato rechazó a los apurones, la pelota recayó servida en Cauteruccio, quien no se animó a pegarle como venía y prefirió ceder para Giménez, pero éste dilapidó la chance de volver a poner a su equipo arriba. 

El calor no aflojaba y el ritmo de juego tampoco. Entonces fue Giménez quien se vistió de asistidor tras bajársela con el pecho a Barcia, pero esta vez el goleador no tuvo puntería y la mandó muy alta. 

Aun con diez jugadores, Independiente llegaba con más claridad. Y pasada la media hora, Cauteruccio anticipó de cabeza a un rival y abasteció a su compatriota Barcia, quien primero amagó ante la salida de Desábato, pero el arquero finalmente le ahogó el grito. 

Antes del descanso, Barracas tuvo un tiro libre a cargo de Tapia que fue a las manos de Rey y en la réplica otra vez se lo perdió Giménez, luego que Alvarez despejara el balón casi sobre la línea para dar en involuntaria carambola en la humanidad de su propio arquero y salir manso junto a un palo al tiro de esquina. La hinchada del Guapo saltaba y se movía de un lado a otro, pese a que los 36 grados en el estadio Claudio "Chiqui" Tapia se sentían de lo lindo.

Ya en el complemento, el local empezó a hacer valer el jugador que tenía de más, y de entrada avisó tras un pase entre líneas de Colitto que ni Sepúlveda ni el ingresado Domínguez supieron resolver.

Luego, un remate a quemarropa de Centurión y otro de Domínguez pudieron ser controlados por Rey, que se erigía como figura de un equipo que redoblaba esfuerzos para intentar jugar de igual a igual y casi lograba desnivelar con un disparo mordido de Mulet. 

Centurión -que estaba enchufado- siguió guapeando y tuvo otra chance, pero su remate salió cerca de un poste. Sobre el final, Barracas puso contra las cuerdas al Rojo, pero no le alcanzó para batirlo y fue empate.