Damián Selci no lo explicita, pero nadie en su cercanía oculta que aspira a volver a ser intendente de Hurlingham por el Frente de Todos. Ya ocupó ese cargo interinamente, durante la gestión de Juan Horacio “Juanchi” Zabaleta al frente del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, efectuando el remplazo que manda la carta orgánica del municipio. 

Alto, flaco, eléctrico, Selci es, además, junto con el director ejecutivo del PAMI Martín Rodríguez y la diputada nacional Florencia Lampreabe, una de las caras más visibles de La Cámpora local, un dispositivo capaz de reunir a 5 mil militantes, del que se muestra particularmente orgulloso. Una de las fotos más visibles de su despacho muestra a esos militantes reunidos en la plaza, con barbijo, antes de iniciar sus habituales recorridas casa por casa de los sábados a la mañana. En la otra, están Néstor y Cristina. 

Selci tiene 40 años y su hija pequeña asiste a un jardín de infantes público. Cuenta que la lleva o la trae, asiste a las reuniones de padres y nunca recibió un reproche respecto de su gestión como intendente. Vive a diez cuadras de su oficina, que está a metros de la avenida principal, Vergara, y camina esa distancia cada vez que puede, para no perder oportunidades de dialogar con sus vecinos.

El dirigente dejó de hablar de la situación interna en el peronismo y en el Frente de Todos. "Habrá elecciones y nos concetramos en las ideas a futuro", dice.

De cara a esta elección, acaba de presentar sus “50 propuestas para Hurlingham”. Afirma que “mi currículum está claro, porque es lo que hice en esos meses en que tuve la responsabilidad máxima de la gestión”, entre agosto de 2021 y octubre de 2022,. Enumera “el hospital de PAMI, las veredas de Vergara, 110 viviendas, la oficina de tránsito y el convenio colectivo de los trabajadores municipales”. Agrega que la política “primero debe resolver problemas y luego invitar a la participación, en ese orden porque de lo contrario no funciona”. 

En cambio, no quiere hablar de la situación interna en personismo en el distrito. U

El cuadro no es sencillo. En las legislativas de 2017 Zabaleta jugó con Florencio Randazzo pero no le alcanzó para ganar, así como Randazzo no superó ni de lejos a Cristina Fernández de Kirchner en toda la Provincia. En 2019, por pedido expreso de Alberto Fernández, el resto del peronismo fuera de Zabaleta no presentó otra lista en las PASO.  El pedido de Fernández era una forma de devolución de atenciones con Zabaleta y con Gabriel Katopodis, de San Martín, porque venían de estar muy cerca del entonces candidato a Presidente. El peronismo unificado ganó Hurlingham en 2019 y también en las legislativas de 2021. 


--Te tocó ser intendente jóven, no eras histórico del distrito y pertenecés a la organización más demonizada de la política argentina. ¿Tuviste que vencer algún prejuicio o pagar derecho de piso?

--La verdad que no, En la gestión, cero, porque las cosas se dieron de un modo muy particular. Cuando asumí nadie me conocía. Me conocieron por la obra, por el resultado concreto. De los 28 años de historia que tiene Hurlingham creo que me tocó encabezar el de la transformación más profunda. Esa transformación es mi CV. El otro día me dijeron:  “A los políticos primero se les conoce la cara y después uno se entera si laburan o no. En tu caso fue a la inversa”. Por eso nos podemos permitir presentar 50 propuestas, porque tenemos un piso de credibilidad por lo hecho. A la vez, está inspirado en lo que dijo Cristina en el Teatro Argentino: tenemos que tener planes, programas, ir casa por casa a contar lo que vamos a hacer.

--Pero un pibe de 16 o 18 años que va a votar por primera vez, difícilmente lea 50 propuestas, tal vez lea 5 o 10.  ¿Cómo se las vendés?

--La pandemia dejó marcas dolorosas, traumáticas, a nivel emocional y espiritual, en todas las generaciones pero especialmente en los jóvenes y adolescentes. De eso se habla poco o directamente no se habla. Para ellos vamos a construir un Centro de Salud Mental Juvenil, que brinde asistencia gratuita. Para alguien de 40 años, 2 años son el 5 por ciento de su vida, pero para un adolescente es más del 10 y tuvo y tiene consecuencias psicológicas. Estamos en deuda con esos pibes, que tuvieron que festejar cumpleaños por Zoom. El otro punto es el desarrollo del centro comercial sobre Vergara. En general, el primer empleo de los jóvenes es en servicios y, en particular, en comercio, pero Hurlingham no tiene centro comercial. Nuestros vecinos van a comprar y consumir a Morón o a Capital. Eso, por un lado, son recursos que no vuelven, pero son empleos que no se generan, Vamos a revertir eso. Queremos que esos pibes voten con esperanza y no con bronca.

--¿A qué atribuís, por ejemplo, que no haya todavía un centro comercial?

--Hurlingham todavía es una especie de isla, un suburbio de casas bajas, eso influye en el tipo de tejido social que tenemos y en la calidad de vida. Es lo que más me gusta. A veces hablo por teléfono con alguien y mi interlocutor me dice “escucho los pajaritos”. El desafío es lograr cierto desarrollo, por ejemplo porque los jóvenes necesitan alquilar y hay una oferta muy escasa, sin poner eso en peligro. Si uno mira los distritos vecinos, existe un peligro real de que en poco tiempo ocurra una transformación irreversible. A nosotros nos importa conducir ese proceso, gradualmente.

--¿Tuviste presiones del sector inmobiliario?

--Trump no tiene previsto construir torres acá-, ríe. -Estamos en el estadío anterior, porque la cobertura de agua y saneamiento todavía es baja, entonces no es tierra tan apta para ese tipo de desarrollo inmobiliario, pero si uno mira alrededor, es cuestión de tiempo. Entonces, mejor anticiparse, planificar.

--Hasta acá hablamos de gestión. ¿Y la política?

--Yo soy de la generación que llegó a la política con Néstor y Cristina. Ellos nos enseñaron que primero hay que resolver problemas. Después, sobre esa legitimidad, invitar, convocar. Así nace un proceso virtuoso. Aun en un mal contexto, uno puede primero entusiasmar a los propios, y si tiene capacidad de respuesta, ir ampliando. Yo todas las semanas mudaba mi despacho a un barrio: a una parroquia, a una sociedad de fomento, donde fuera. Y el que pasaba por la calle, entraba y me contaba su problema. Un intendente debe ser accesible. Así conseguimos fotos como ėsa -señala la multitud de militantes en la plaza- o el sábado pasado, cuando más de 2 mil militantes salieron a explicar las propuestas casa por casa. Se habla mucho de la desafección de la política, del individualismo, pero cuando se vuelve a la vieja receta, a la solución de problemas, funciona. Por eso funcionaron los concejos vecinales, que se reunían una vez por semana, para discutir presupuesto participativo, pero no solamente: hasta se plantearon códigos de convivencia. Llegamos a tener 19 funcionando en simultáneo. Asistían vecinos sueltos, representantes de instituciones, todos bienvenidos.

--¿Cómo era tu relación con los demás intendentes? ¿Eras un "intendente intelectual"? 

--Tuve muy buena relación con todos. Si mirás la provincia, todos los intendentes tienen trayectorias personales y profesionales distintas. Lo que tenemos en común es que tenemos la obligación de resolver problemas de lo más variados 24x7. Eso es lo que nos une. Además, es equivocado pensar que yo era un bicho raro porque escribí libros. Los intendentes no son hacedores sin marco teórico. Tienen un marco teórico, el peronismo, la experiencia más exitosa en materia de justicia social. Ahí hay saberes acumulados, experiencias, tradiciones, importa poco si son orales o escritas.

--Sigamos con la política. Seguramente vas a tener una interna  ¿Lo que pasa acá es una muestra de lo que puede pasar a nivel nacional?

--Cristina está proscripta y ése es el dato central de la política argentina, el que distorsiona todo. Cualquier análisis serio tiene que partir de ahí, Ese dato no se puede negar ni naturalizar. La esperanza de la gente está puesta en ella. Yo camino, recorro y escucho mucho. Y me preguntan por ella, porque ella es la esperanza de la gente, la esperanza de vivir mejor. La proscriben justamente para eso, para quitarnos la esperanza.Está proscripta y hay niveles de violencia crecientes sobre ella. Quisieron matarla. Y cada día hay un nuevo indicio de que un sector de la oposición está involucrado. 

--¿Qué falta en Hurlingham? ¿Cuáles son las prioridades?

--Mi objetivo es que el vecino pueda pasar acá el mayor tiempo posible, que pueda resolver la mayor cantidad de necesidades y realizar actividades sin desplazarse. Si se desplaza, que sea por decisión, no por necesidad. Desde 2015 tenemos universidad, eso es un gran avance. Ahora el desafío es que haya oportunidades de empleo y de consumo. Por eso es central la obra de Vergara: no tenía cordón cuneta, no tenía iluminación, ¿Por qué no puede haber un pequeño polo gastronómico? ¿Por qué no pueden estar las mismas marcas de ropa o electrodomésticos que están en los distritos vecinos? Eso va a generar empleo y va a hacer que el consumo vuelva en tasas, va a generar un espiral virtuoso. También tenemos el objetivo de generar un polo tecnológico, con empresas del sector. Tengo claro que desde acá no vamos a modificar la matriz productiva de la provincia, pero sí hay mucho que se puede hacer.