Abdelbaki Es Satty podría ser el cerebro de la célula terrorista
El imán de Ripoll bajo la lupa
El supuesto cerebro de los ataques de Barcelona y Cambrils estuvo en Bélgica el año pasado. El imán no tiene antecedentes penales vinculados al terrorismo, pero sí tuvo relación con uno de los acusados de los atentados de Madrid de 2004.
El imán Abdelbaki Es Satty usaba este lugar como mezquita.El imán Abdelbaki Es Satty usaba este lugar como mezquita.El imán Abdelbaki Es Satty usaba este lugar como mezquita.El imán Abdelbaki Es Satty usaba este lugar como mezquita.El imán Abdelbaki Es Satty usaba este lugar como mezquita.
El imán Abdelbaki Es Satty usaba este lugar como mezquita. 
Imagen: AFP

La atención de los investigadores sigue centrada en el imán de Ripoll, Abdelbaki Es Satty, sospechoso de ser el cerebro de la célula terrorista que atacó en Barcelona y Cambrils. Ayer se supo que viajó a la ciudad belga de Vilvorde el año pasado, según confirmó el alcalde de la localidad, Hans Bonte, quien agregó que estuvo en la localidad “de enero a marzo de 2016”.

Vilvorde, una ciudad flamenca cercana a la capital, Bruselas, de más de 40.000 habitantes, está considerada una ciudad clave en el adoctrinamiento y entrenamiento de jihadistas en Europa y una de las que más terroristas ha enviado a combatir a Siria en las filas del Estado Islámico.

Sin embargo, el ministro de Asilo y Migración de Bélgica, Theo Francken,  afirmó que el imán Es Satty no era conocido, al menos bajo ese nombre, por el servicio de inmigración del país. “Nunca pidió ni recibió un permiso de residencia en Bélgica. Puede que haya venido a Bélgica, pero la Oficina de Extranjería no tiene nada de este sujeto”, escribió.

Aunque se sigue barajando la posibilidad de que el imán de Ripoll hubiera muerto en la casa de Alcanar, considerada la base de operaciones de la célula terrorista, la policía catalana aún no ha podido confirmarlo y sigue recogiendo muestras de ADN para cotejar con los restos biológicos hallados bajo los escombros del chalet siniestrado. 

El miércoles pasado, una explosión tiró abajo la vivienda de Alcanar, entre cuyos escombros los Mossos d’Esquadra encontraron más de un centenar de botellas de butano y propano, así como material explosivo utilizado habitualmente por el terrorismo jihadista, además del cadáver de un presunto terrorista y restos biológicos de uno o dos más.

El imán no tiene antecedentes penales vinculados al terrorismo, aunque sí tuvo relación con un implicado en investigaciones sobre los atentados de Madrid del 11-M, según informó el diario español Público. En esa línea, el periódico El Mundo, citando fuentes antiterroristas, reveló que Es Satty salió de la cárcel en enero de 2012, “donde entabló una amistad particular con Rachid Aglif”, alias El Conejo, condenado a 18 años de prisión por los atentados jihadistas contra varios trenes de cercanías el 11 de marzo de 2004, que causaron 191 muertos en Madrid. Es Satty fue encarcelado por su relación con el tráfico de hachis entre Ceuta y Algeciras (sur).

Según los Mossos, los 12 miembros de la célula jihadista pretendían cometer de forma “inminente”, el mismo día o los siguientes, uno o varios atentados de gran alcance con explosivos en Barcelona, buscando causar “más daño” del que lograron. Así lo anunció el mayor de los Mossos, Josep Lluís Trapero, que destacó que los doce terroristas ya han sido identificados y que ahora los investigadores se centran en tratar de localizar y detener a Younes Aboyaaqoub, que supuestamente conducía la furgoneta que perpetró el ataque en La Rambla de Barcelona.

Pese a que hasta ahora lo desvinculaban de los atentados, los Mossos d’Esquadra, a partir de los nuevos indicios hallados, tratan ahora de comprobar si Aboyaaqoub huyó de Barcelona tras matar a puñaladas al conductor del Ford Focus que se saltó el control policial en la avenida Diagonal.

La policía catalana trabaja con la hipótesis de que la explosión del pasado miércoles en la casa de Alcanar (Tarragona) donde los terroristas preparaban las bombas precipitó los atentados del día siguiente en Barcelona y Cambrils, que los terroristas “no pudieron hacer de la forma prevista, con el uso de explosivos, porque se habían inutilizado”.

De esta forma, los atacantes tuvieron que cambiar de planes y no pudieron llevar a cabo su objetivo inicial, que era cometer de forma “inminente”, el mismo jueves o en los días inmediatamente posteriores, uno o varios atentados en puntos centrales de Barcelona con furgonetas-bomba (habían alquilado tres furgonetas), con el objetivo de causar “bastante más daño” del que provocaron, con 13 muertos en la Rambla y uno en Cambrils.

Al mismo tiempo, los Mossos d’Esquadra están analizando tres vehículos, el Audi A3 del atentado en Cambrils y también una motocicleta como elementos centrales de la investigación sobre las personas que participaron en los atentados del jueves pasado. “Tenemos tres vehículos alquilados de carácter central, y otros de interés como el Audi A3 y una motocicleta”, dijo Trapero, quien también detalló que estos vehículos se encuentran en el complejo Egara de los Mossos d’Esquadra para ser sometidos a pruebas de la policía científica.

Según Trapero, las investigaciones están dando “resultados muy positivos”, sobre todo las inspecciones oculares de los vehículos, que están fijando las personas que accedieron a ellos.

Por el momento, los principales vehículos son la furgoneta con la que se atentó en La Rambla de Barcelona; el Audi A3 con el que se atentó en Cambrils (Tarragona), y la furgoneta hallada en Vic (Barcelona).

Los investigadores también están tratando de confirmar, con la colaboración internacional, los viajes previos que hicieron los integrantes de la célula a países como Marruecos -del que varios son originarios- o Suiza. De hecho, al menos uno de los miembros de la célula estuvo en Suiza a finales del año pasado, según la Oficina Federal de la Policía helvética.