Enrique Dacal y su puesta de Gato en tu balcón
Deformaciones profesionales
El director llevó a escena una obra de Luis Sáez, a la que define como “una de diván que se transforma en comedia negra”. La pieza teatral presenta a un analista que pone su oficio por delante de su propia vida.
La obra dirigida por Enrique Dacal puede verse los sábados en el Centro Cultural de la Cooperación.La obra dirigida por Enrique Dacal puede verse los sábados en el Centro Cultural de la Cooperación.La obra dirigida por Enrique Dacal puede verse los sábados en el Centro Cultural de la Cooperación.La obra dirigida por Enrique Dacal puede verse los sábados en el Centro Cultural de la Cooperación.La obra dirigida por Enrique Dacal puede verse los sábados en el Centro Cultural de la Cooperación.
La obra dirigida por Enrique Dacal puede verse los sábados en el Centro Cultural de la Cooperación. 
Imagen: Guadalupe Lombardo

Comenzó su carrera de dirección a los 23 años, cuando el circuito independiente, según recuerda, era tanto más reducido que en estos días. Desde entonces, Enrique Dacal no deja pasar un año sin estrenar una puesta. Entre las que recuerda con mayor afecto se encuentran el Ubú Rey de 1975, el Juan Moreira de 1984 y la versión de Fuenteovejuna de 1989. “En el trabajo de la dirección, el 85% está puesto en la elección del elenco”, observa en la entrevista con PáginaI12, “porque cuando los actores producen entre ellos un vínculo creativo y entre todos comenzamos a hablar un mismo lenguaje todo empieza a funcionar”, afirma este director que desde hace poco más de un mes aportó a la cartelera del Centro Cultural de la Cooperación (Corrientes 1543) una obra de Luis Sáez, Gato en tu balcón, interpretada por Daniel Di Cocco, Priscila Lombardo y Roberto Ponce. Se trata de una obra de diván con toque de comedia negra, según apunta el director, cuyos personajes podrían ser presentados así: “ Milton, el paciente, fue abusado por su madre. Y espía a Fedra, su vecina desnuda, que se lleva mal con los gatos y con Soares, su papá psicoanalista, que se lleva muy mal con sus fantasmas y con su hija Fedra, la vecina que se desnuda para ser espiada por Milton, que a veces no se lleva bien con su psicoanalista, Soares”.

En una suerte de estructura circular,  Gato...presenta a un analista que pone su oficio por delante de su propia vida. Y entre otras cosas descuida la relación que mantiene con su hija, que está en trance de salir de la adolescencia. El tercer personaje es el paciente, el que sueña con gatos que mueren en su balcón, imprevistamente relacionado con la hija de su analista, su vecina de abajo. “Esta fue una obra que les planteó a los actores un camino fértil de trabajo”, cuenta Dacal, ya que en las improvisaciones previas, el cruce de las diversas escenas ambientadas en el mismo tiempo y espacio fueron creando otras nuevas y así se fue armando una nueva dramaturgia, según destaca. 

–Usualmente parece sentir predilección por obras con contenido político explícito. Esta vez hizo una excepción...

–Sí, es cierto que me gustan las obras con contenido político. Lo que me pasó es que Luis Sáez, un autor prolífico e interesante que conozco desde hace años, me dio varias de sus obras para leer y me quedé con ésta, porque me pareció un buen ejercicio.

–¿Qué tiene de particular?

–Es un texto que, cuando lo leí, me di cuenta de que no me iba a dejar  partir de ninguna certeza, como suelo hacer con otras obras.

–¿Lo dice por el carácter circular y ambiguo  del mundo que presenta?

–Sí, me parece que podría resumir lo que sucede en la obra, por lo menos, contándola de 4 formas diferentes. Y todas serían válidas. Los personajes transitan una especie de comedia de enredos y de pronto la obra toma un atajo y aparece la tragedia. Me plantea un terreno de libre asociación casi surrealista. Me recuerda al cine de David Lynch y de Buñuel.

–También es una obra de diván...

–Es una de diván que se transforma en comedia negra. Y sin ninguna explicación lógica. El terreno de lo surreal no fue muy visitado por mí. Soy algo tradicionalista en mi forma de hacer teatro. Pero me interesó muchísimo apreciar las consecuencias impredecibles cuando se encuentra una forma libertaria de jugar. 

–¿Pero de qué habla Gato…?

–Esta obra puede ser vista como un cuestionamiento a la deformación profesional: el analista, a pesar de su gran soberbia, vive la paradoja de poner su propia existencia por debajo de la de sus pacientes.

–¿Qué representa el gato?

–El paciente sueña con gatos muertos que encuentra en el balcón. Ese es un enigma para él y lo fue también  para nosotros. Hasta que una opinión de un espectador aparecida en Internet nos hizo pensar que, efectivamente, el gato representa los secretos vergonzantes que todos tenemos escondidos. 

–¿Cómo es hacer teatro ininterrumpidamente a lo largo de tantos años?

–Aunque no paro de dirigir ya no encuentro la satisfacción de antes en el hecho de estrenar y luego ver las consecuencias de lo realizado. Tal vez sea porque ya llevo 50 años de teatro y es por esto que cada vez me cuesta más sorprenderme de mi propio trabajo. Como espectador también me sucede, aunque es cierto que conozco una porción muy menor de lo que se está haciendo en este momento. Lo que más me gusta es el mundo de los ensayos, es el mejor de los estados. Porque todo es futuro y todo parece maravilloso.

–Un buen refugio para tolerar la realidad...

–En estos tiempos frívolos y violentos, en gran parte debido al sistema socio político que tenemos,  muchos buscamos refugios y rincones para reunirnos. Como nos pasaba durante la última dictadura, cuando el peligro en el que vivíamos y la falta de plata para salir nos hacía reunir en las casas. Pero es llamativo que esto mismo nos suceda en democracia....

* Gato en tu balcón, Centro Cultural de la Cooperación (Corrientes 1543), sábados 22.15.

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