Fidel Nadal y Pablo Lescano:orgullo, pasión y gloria
Dos cabezas piensan mejor que uno
La reciente versión de Gente que no a cargo de Damas Gratis, con el cantante de Todos Tus Muertos de invitado, es apenas la frutilla de la gran torta que se vienen comiendo a cuatro manos estos dos artífices de la música y la negritud argentas que acá discuten sobre rock, cumbia, argentinidades al palo, chamuyos de político y rescates varios.
Imagen: Cecilia Salas

“No tengo línea política, pero cualquier político me convence. Habla y termino comprando, ¿podés creer? Son iguales a los encantadores de serpientes”, confiesa Pablo Lescano en días cercanos a las PASO, y reconoce que la política no pesa en sus canciones. Por lo menos no de forma directa. Igual, lo que en este momento acapara la atención del mandamás de Damas Gratis es la promoción de su nuevo single: Gente que no, cover en clave de cumbia villera del clásico de Todos Tus Muertos, que tiene como invitado a Fidel Nadal, frontman de esa banda icónica del post punk y del rock mestizo. Mientras lo espera en la oficina del sello discográfico que lo cobija, el músico que revolucionó la manera de tocar el sintetizador Roland AX avisa que la versión salió por causalidad en el estudio de grabación y que no sabía que el cantante afroargentino terminaría siendo parte.

Lescano ya estuvo parado varias veces en el paredón de los versionados. La última vez fue en junio, cuando Nico Wussy (ex Santos Wussies) publicó un single que incluye una adaptación lo-fi de El humo de mi fasito. Pese a que no escuchó ni ése ni el que hizo Barrio Lindo del mismo tema, del cover de Damas Gratis del que sí tiene registro el cumbiero es del que grabó Mariana Päraway de No vas a ser para mí. “Tiene una onda más lenta”, devuelve, con cara de extrañeza, sobre la versión acústica y orquestada de la cantautora indie mendocina.

“Esto es un poco más decente. Por ahí hoy a la cumbia villera se le mira más el prejuicio”, dice el artista de 39 años, que toma distancia de la intelectualización acerca del género: “Se creó una bola gigante pero lo nuestro es así. Sin más. No sé por qué lo interpretan. Cuando hice Vos sos un botón, salió un estudioso a explicar las razones de su repercusión. Y la verdad es que no tengo idea. En mis canciones plasmo lo que me pasa o lo que sucede”.

Apenas manifiesta su deseo de trabajar con Adrián Caetano –a quien sigue desde Pizza, birra y faso– a partir del éxito de la serie El marginal (de la que Caetano fue guionista), el creador de la banda de sonido del film El bonaerense (2002) advierte la llegada de su invitado en Gente que no: “Cuando a los negros les das poder…”, suelta y agrega: “Lo conozco desde que andaban en bondi, con moneda. Mirá cómo se fue para arriba”.

Luego del respectivo abrazo, Fidel Nadal evoca su primera grabación juntos, en 2000, poco después de la separación de Todos Tus Muertos, durante el registro de Vamos a robar, de su segundo disco solista, Cabeza negra. “Me llevó a un lugar medio clandestino, con gente indocumentada, del Medio Oriente”, chicanea el cantante. “El estudio sonaba bien, estaba en Avenida Independencia”. Y Lescano completa: “Le dije que lo hiciéramos ahí pero él no quería. Aunque un día, en México, me di cuenta de que estaba haciendo un soundsystem con mi versión”.

Después de sacar Gente que no, ¿cómo seguirá esto?

Nadal: No sé. ¿Qué vamos a hacer, Pablo? ¿Otro cover?

Lescano: ¿Qué otro cover? Un tema nuestro, más vale. A mí me sale hacer cumbia. Vos llevalo a donde quieras. No soy de proyectar. Siempre hice lo que va pintando. Estábamos en el estudio grabando otra canción y mientras zapábamos surgió la idea de hacer Gente que no en cumbia. Les dije que no sabía la letra pero apareció un pibe que la conocía. La hicimos como fue viniendo.

¿La tocaron en vivo?

Nadal: Hace unos meses, en México, en un festival en el que coincidimos con Damas Gratis.

Lescano: Le pedí que subiera a cantarlo. Y como el mejor 9, hizo el gol. Fuera de joda, explotó de verdad. ¡Aguante la diversidad! A veces no todo son números y con Gente que no el que gana es el público, que se está llevando música distinta. Empieza en cumbia, tiene raggamuffin y termina en ska. Quedó bueno. Tiene todos los aderezos.

Pablo, ¿por qué invitaste a Fidel para que la cantara?

Lescano: Para que le metiera su sentimiento, y los pibes el suyo. Al principio se resistió, me dijo que no quería cantarla otra vez. Y le respondí: “Esto es cumbia. Es para nuestro público, que te ama. ¡Vos tenés que estar!”.

Nadal: Durante quince años fue uno de los caballitos de batalla de Todos Tus Muertos, uno de los temas más sonados del grupo. Y luego vinieron Los Auténticos Decadentes con su adaptación. Entonces le dije: “Nuestra canción explotó, al igual que el cover. ¿Otra versión?”. Y me contestó: “Despreocupate”. Me quedé tranquilo porque algo sabe. Mientras estamos durmiendo, él está en un baile. Conoce lo que dice la calle. Así que fui y la canté. Cuando la escuché, me pareció que había quedado bien. Hicimos el video y, cuando salió, explotó. Ahí me dijo: “¿Ves que tenía razón?”.

Gente que no aparece luego de tu vuelta a Todos Tus Muertos. Parece un buen contexto…

Nadal: Hicimos varios recitales y los seguiremos haciendo. Y se mezclan los públicos: la gente de la época y los que nunca nos vieron porque son más jóvenes. Aunque todo lo que se armó en torno a esta versión tiene que ver con que está Pablo.

Fidel, fuiste quien introdujo a Pablo en el rock argentino en una época colmada de prejuicios. ¿Por qué decidiste hacerlo igual?

Nadal: A fines de los ‘80 o comienzos de los ‘90, escuchaba Los Cartageneros y Los Mirlos. Esa cumbia que es rápida, o la que tiene arreglos medios salseros, a mí me gustaban bastante. Apenas le perdí la pista, apareció la cumbia villera. Y todo el mundo estaba espantado con sus letras. En ese momento, me había separado de Todos Tus Muertos y comencé mi carrera solista con dos discos que tenía listos. Estaba enfocado en las raíces, el reggae cultural, la filosofía rasta. Me causó gracia hacer una combinación con un músico con un estilo muy diferente. Lo mismo me sucedió con Los Tigres del Norte. Me pareció un contraste fuerte porque sus letras son lo opuesto a las mías. Así llegué a él.

Cecilia Salas

 

¿Cómo fue el primer encuentro en una sala?

Nadal: La primera vez que nos íbamos a encontrar, no apareció Pablo, y en la segunda salió Vamos a robar. De ahí surgió algo, hace 17 años, y ahora estamos acá. Nació una amistad en lo musical y lo personal. A medida que me fui adentrando en su mundo, a comienzos de los 2000, quedamos en hacer otra cosa. Sus anécdotas son increíbles. Desde la forma en que hizo Damas Gratis, porque el proyecto lo hizo para que cantara otra persona. Aunque finalmente su disquera quiso lo mismo que estaba en el demo que les mandó, donde cantaba él. Y mirá lo que es hoy: un Godzilla de la música.

Lescano: Como productor, tenía el tema de los cantantes. Son problemáticos. Tengo inconvenientes hasta con el de Damas Gratis, que soy yo. Después, Fidel me invitó a tocar en Cemento. ¿No vale nada? ¿Qué cumbiero lo hizo?

Antes de que Fidel se te acercara, ¿cuánto sabías de la cultura rock local?

Lescano: Cero. No tuve ninguna aproximación hasta que él apareció. Yo escucho cumbia. Creo que ahora, a partir de Spotify, estoy con canciones de nuestro rock nacional que suenan en la radio, y en las giras las escucho.

Como productor, ¿qué opinión te merece eso que escuchás?

Lescano: Está buenísimo todo, no está tan bastardeado. El rock sigue grabando en estudios, pero la cumbia se diversificó un poco y se graba en una computadora así nomás de chica.

Tras compartir créditos con Los Fabulosos Cadillacs, Andrés Calamaro y Dancing Mood, ¿cómo te sentís al saber que la escena rock te aprecia y respeta?

Lescano:Yo le di una mano a Fidel. Este va a la bailanta y lo aman con locura. La gente lo quiere, ¿qué es mejor para un artista que eso? Hay otros que suben a mi escenario y no la pasan bien. Pero él, como viene del 2000, es Gardel. Y yo Lepera. En el último Luna Park que hice quedó demostrado.

La cumbia villera ocupó en Argentina el lugar que debía haber sido del hip hop. ¿Se dieron cuenta de ese paralelismo?

Lescano: Me lo preguntaron varias veces y respondí que no tenía idea de qué estaban hablando. A mí no me afectó en nada porque nunca escuché hip hop en mi puta vida. Como el rap que existía en ese tiempo era Jazzy Mel, Fidel me explicó que había otro mundo con respecto al género. Me contó sobre las letras, que eran más crudas, corte como la cumbia villera. Pero me sale así, por más que quiera componer de otra forma.

Ese primer encuentro entre ambos también fue vital para el desarrollo de la cumbia digital…

Lescano: Eso lo hice yo en los 2000 sin decirle nada a nadie, sin salir a buscar la nota. Nosotros tiramos la música para arriba. Suena y explota. Lo que hice para El bonaerense es todo cumbia electrónica, hecha con máquinas y punteos míos.

¿Qué te parece lo que hacen los artistas que salieron del colectivo y sello Zizek?

Lescano: Está buenísimo que hagan lo que quieran. Mientras guste al oído, está todo sobre la mesa. Ahora jugá.

Para esa generación, la cumbia villera es la verdadera cumbia argentina. O al menos le encuentran una identidad local, pues lo que sonaba antes eran interpretaciones de la cumbia peruana o colombiana, ¿coincidís con esa mirada?

Lescano: Eran todos covers colombianos. Lo que pasa es que en ese tiempo no existía Google. Había un capitalismo radial y uno como yo era un pollo que consumía eso porque era lo que nos daban.

¿Y la cumbia santafesina no cabe en la excepción?

Lescano: Moría un poco en el cover. Aunque habían bandas que hacían temas propios. La cumbia santafesina era lo que se escuchaba en la zona sur de Buenos Aires. En el ‘97 o ‘98 iba a bailar los lunes a Super Trópico Constitución, en Plaza Constitución, donde hoy hay un supermercado. Y escuchaba esa cumbia con guitarra de Yuli y Los Girasoles, Omar Shané, Los Lamas, Los Leales o Simplemente Nagüel.

¿Qué te incentivó a crear la cumbia villera?

Lescano: La hice porque estaba podrido de escuchar “te quiero” y “te amo” en los temas.

Nadal: El es como Bob Esponja. Va por la vida y se le pegan cosas de lo que ve o de las charlas que escucha. Y luego, con su teclado, empieza con las melodías y sigue con las palabras. No ensaya porque se la pasa tocando. Cuando graba un disco, ahí entra con los pibes al estudio. No tiene la cultura nuestra de tocar una vez por mes y ensayar diez. Nosotros nos criamos así.

¿Seguís en contacto con Los Mirlos, una de tus mayores influencias?

Lescano: Los Mirlos ya se despidieron. Gilberto, el creador de La danza de Los Mirlos, murió en Jujuy. Vivía en Fuerte Apache, al igual que Carlos, el de las tumbadoras. Iban a mi estudio a grabar y nos juntábamos a comer y a la noche a zapar. El que fue a tocar en Niceto la otra vez, en 2012, tocaba con púa. Y le dije: “La guitarra de Los Mirlos se toca con la uñita”.

Nadal: Gilberto era un guitarrista único. Era muy tímido. Le decías que era el más grande y no lo registraba.

Lescano: Un día le pregunté cuál era el efecto que usaba para ese sonido, y me respondió: “Mi mano”. No usaba pedalera ni nada.

¿De ahí viene el sonido de tu teclado?

–Nada que ver. Me salió porque era lo que tenía.

¿Y de dónde sale semejante psicodelia?

–No tengo idea.

A propósito del segundo aliento que tuvo la cumbia en el mundo desde la década pasada, que significó la reivindicación de sus clásicos y la creación de discursos sonoros modernos dentro del género, Lescano señala: “Cuando quieran, los europeos pueden llevarnos. Ahí sí van a entender el poder de la cumbia. Yo suelo tocar allá para público latino, no para ese crossover que va a bailar con esos cabellos locos. Soy un fundamentalista”.

Fidel añade: “Pablo le acaba de hacer un remix a Café Tacvba que le mejoró el tema 100 veces”. Y el productor del segundo álbum de Kumbia Queers, La gran estafa del tropipunk (2010), responde: “Es verdad. Terminamos de grabar ese tema y salió lo de Gente que no. El mismo día hicimos las dos canciones”. Pero el líder de Todos Tus Muertos remata: “Cada siete años pasa algo así. Cuando Todos Tus Muertos comenzó a tocar Andate, nadie lo entendía. Y El camino real, que era rap, tampoco. Después, una vez que me hice solista, sucedió lo mismo. Aunque con el paso del tiempo finalmente lo comprendieron”.

¿Cómo es esa Argentina popular y profunda a la que le tocás?

Lescano: Una cosa es donde yo toco y otra lo que muestra la caja boba. Muchos de los artistas que ves en la televisión, cuando van allá, no convocan. Es un producto que sólo sirve para estar ahí.

Nadal: Y hay algo más allá, que es que tanto la cumbia como el reggae, a pesar de las mezclas, tienen raíz africana.

Lescano: ¿De qué estás hablando? ¡Esto es de Zona Norte! Cuando vayas a San Fernando, y te tomés el tren, al bajarte preguntá y te van a decir de dónde es. El es mucho más ancestral, pero yo soy más así. Soy de San Fernando, aunque nací en San Isidro. Tengo sangre real. Ojo.

* Damas Gratis tocará el miércoles 11/10 a las 21 en el Club del Lobo, Niceto Club, Niceto Vega 5510.