Empresarios celebraron el límite a indemnizaciones
Los patrones están de festejo

La Corte Suprema dispuso el martes que “los jueces laborales no pueden aumentar a su arbitrio el importe de la indemnización por accidente de trabajo fijado por la ley”. La decisión presentada por el máximo tribunal como una medida para “evitar que las empresas incurran en costos laborales excesivos” fue celebrada por las ART y la Unión Industrial de la provincia de Buenos Aires. Desde la Asociación de Abogados Laboralistas cuestionaron el fallo de los magistrados. El vicepresidente de la entidad, Luis Ramírez, enfatizó que la medida no revierte la doctrina habilitada años atrás por la misma Corte para que la Cámara de Apelaciones establezca una indemnización superior a prevista en la ley de riesgos de trabajo.

Con la firma de Ricardo Lorenzetti, Juan Carlos Maqueda y Elena Highton de Nolasco, y la disidencia de Horacio Rosatti, el máximo tribunal revocó una sentencia de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo que había incrementado el importe de la indemnización por accidente laboral establecido en la ley. La decisión de los jueces de Cámara había considerado insuficiente los 435.103 pesos más intereses que otorgaba el sistema a la viuda de un trabajador y elevó la indemnización hasta los 700.000 pesos. La Corte Suprema revocó ese fallo y sostuvo que hay que respetar los parámetros establecidos en el artículo 15 de la ley de ART. Las bajas reparaciones fijadas en la legislación abrieron la puerta para que los trabajadores reclamen, en algunos casos, montos por encima del máximo. La Cámara aplicó el fallo de los supremos que hizo posible sortear la miserabilidad del sistema pero omitió declarar expresamente la inconstitucionalidad de la norma de la ley de riesgos del trabajo que establecía una reparación del daño insuficiente e injusta. De esa omisión se tomó la Corte para revertir el fallo de segunda instancia. Sin embargo, explica Ramírez, los supremos no dejaron sin efecto la doctrina que habilitaba a los trabajadores a reclamar mejores reparaciones. “La Corte plantea casi una cuestión semántica y de un rigor formal llamativo”, sostuvo el abogado.