El exjefe del Ejército de Mauricio MacriClaudio Pasqualini, acompaña a Luis Petri en su gestión al frente del Ministerio de Defensa. Si bien aún no hay confirmación oficial, Pasqualini podría convertirse en el nuevo Secretario de Estrategia y Asuntos Militares (SEAM). Yerno de un represor condenado a prisión perpetua, Pasqualini fue impulsor de las ceremonias dentro de las unidades militares para recordar lo que los nostálgicos de la dictadura llaman “la lucha contra la subversión”.

El lunes pasado, el Ministerio de Defensa distribuyó un comunicado que daba cuenta de una visita de Petri al Edificio Cóndor, sede de la Fuerza Aérea Argentina (FAA). En una de las imágenes que acompañaban la comunicación oficial se veía a Pasqualini sentado a la derecha del ministro de Defensa. El exjefe del Ejército también mantuvo contactos con funcionarios de la cartera, por lo que la información sobre su desembarco en el Edificio Libertador empezó a crecer.

Página/12 consultó con voceros del Ministerio sobre el rol que tendrá Pasqualini en la gestión Petri, pero no obtuvo respuesta.


Un promotor de la “memoria completa”

Pasqualini egresó del arma de Infantería en 1982. Integra lo que se conoce como “promoción Malvinas” por ser del año de la guerra con el Reino Unido. No combatió en la guerra ni tuvo actuación durante la última dictadura. Su ascenso a general de brigada se produjo durante el gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Fue también el agregado militar en México durante la administración kirchnerista.

Licenciado en Estrategia y Organización, analista de sistemas y con una diplomatura en Defensa Nacional, Pasqualini llegó a la jefatura del Ejército en febrero de 2018, cuando el ministro era Oscar Aguad –un radical, como Petri. Uno de los presentes en su jura fue el entonces secretario de Derechos Humanos de la Nación, Claudio Avruj, que también lo acompañaría a Pasqualini en distintas actividades que llevó a cabo en los regimientos para recordar a los caídos durante los años ‘70.

Durante el macrismo, Pasqualini fue retratado como un “revisionista” que venía a poner en conflicto el paradigma de memoria, verdad y justicia que habían impulsado los gobiernos kirchneristas. Sin embargo, él solía responder que únicamente seguía el camino que había abierto el primer jefe del Ejército de Macri, Diego Suñer.

Lo cierto es que Pasqualini logró darle mayor envergadura a la cruzada por la “memoria completa” –que se había gestado en el propio Ejército dos décadas antes. El 4 de octubre de 2019, consiguió que Macri encabezara un acto para recordar el intento de copamiento del Regimiento de Monte 29 de Formosa por parte de Montoneros. A dos filas de distancia del entonces Presidente estaba ubicada Victoria Villarruel, por entonces únicamente presidenta del Centro de Estudios Legales sobre el Terrorismo y sus Víctimas (Celtyv) y convertida por el macrismo como una interlocutora válida sobre lo sucedido en los años ‘70 en el país.

Pasqualini tiene un impulso personal para hacer tambalear las interpretaciones sobre lo sucedido durante la última dictadura. Está casado con María Laura Renés, hija de Athos Renés, un militar condenado a prisión perpetua por la masacre de Margarita Belén, cuando un grupo de presos políticos fue fusilado. La esposa de Pasqualini solía compartir en redes sociales mensajes que retrataban a los represores como presos políticos.

El militar tiene contacto con el mundo que denosta los procesos por crímenes contra la humanidad. Cuando asumió al frente del Ejército, lo acompañaron integrantes de la Asociación de Familiares y Amigos de los Presos Políticos de la Argentina (AFyAPPA) –que preside Cecilia Pando– y en su despedida del cargo estuvo Villarruel.

Durante su gestión al frente del Ejército, se supo que los uniformados hicieron un ejercicio que consistía en simular una invasión a Venezuela. Fue también uno de los que resistieron el avance de las investigaciones por las torturas a los conscriptos en Malvinas. 

Retiro activo

Pasqualini pasó a retiro en 2020. Desde entonces preside el Observatorio de Seguridad y Defensa de la Universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos de la Argentina (UCEMA). El CEMA es una usina ultraliberal creada durante la dictadura. Durante más de 20 años, el rector de la UCEMA fue Carlos Rodríguez, el economista de consulta de Javier Milei que se fue pegando el portazo después del acercamiento a Luis “Toto” Caputo.

A los pocos meses de su pase a retiro, Pasqualini fue protagonista de una noticia que causó conmoción dentro del gobierno del Frente de Todos: la conformación de una “mesa de enlace” militar y policial que buscaba incidir en política. El espacio –que fue leído como un mensaje corporativo contra las autoridades civiles– duró pocas horas. Pasqualini fue uno de los que pidió una audiencia con el entonces ministro de Defensa, Agustín Rossi, para explicarle que no habían intentado desafiar al gobierno.

En el Edificio Libertador se comenta que la llegada de Pasqualini tiene el visto bueno de Milei y de la secretaria general de la Presidencia, su hermana Karina. Sin embargo, el militar supo mantener vínculos con el sector “republicano” que se referencia en el exministro de Defensa Ricardo López Murphy y que apoyó en las últimas elecciones a Patricia Bullrich. La excandidata presidencial de Juntos por el Cambio fue quien negoció la llegada de Petri al ministerio de Defensa en desmedro de los intereses de Villarruel, que buscaba tener bajo su órbita las carteras de Seguridad y Defensa.

La Libertad Avanza (LLA) ya anunció que planea reformar las leyes de Defensa Nacional y Seguridad Interior. La gran pregunta es si lo harán para permitir que los militares intervengan en tareas destinadas a las fuerzas de seguridad. El lunes, cuando anunció el plan Bandera en Rosario, Bullrich dijo que iba a discutir con Petri que las Fuerzas Armadas prestaran apoyo logístico en la lucha contra el narcotráfico. En una entrevista, Pasqualini había tendido un puente entre ambas áreas. ”Por cuestiones normativas y de reglamentación no podemos ocuparnos de seguridad interior. Si se cambia la normativa, podríamos hacerlo en un futuro con equipamiento y entrenamiento”, había dicho en 2018.

Quien planteó sus dudas en la incorporación de los militares a tareas que impliquen el contacto con civiles fue Villarruel. Dijo que podría ser una puerta a que sean juzgados años después. La vicepresidenta no tiene, al menos por el momento, una silla en la mesa chica de LLA. Su caída en desgracia podría haber sido consecuencia del encuentro a solas que gestionó con Macri en la previa del balotaje.

Pese a que parece estar recluida en el Senado, Villarruel no deja de enviar mensajes a la familia militar. El jueves recibió en su despacho de la Cámara Alta al obispo castrense, Santiago Olivera. Desde su asunción, Olivera despotrica públicamente por los represores que están presos y dice que los derechos humanos no son iguales para todos. 

Victoria Villarruel y Santiago Olivera se reunieron en el Senado.