Esta madrugada un avión de la empresa Flybondi tuvo un accidente al aterrizar en el Aeropuerto Internacional “Astor Piazzolla” en Mar del Plata cuando su cola golpeó contra la pista. Afortunadamente, el incidente no tuvo ningún herido y, en tanto, se están investigando las causas que podrían haberlo ocasionado. 

Los vuelos que conectan la Ciudad Autónoma de Buenos Aires con esta localidad balnearia comenzaron a programarse recientemente, desde el 1º de enero de este año,  con una frecuencia de cuatro vuelos semanales durante la temporada de verano.

Volar con precariedad 

El lowcost es un modelo de negocios que se diferencia del tradicional por una serie de características distintivas: proporciona al usuario la oferta de armar su viaje a su gusto; terceriza el servicio de rampa; reside poco tiempo en el aeropuerto de destino (no más de media hora); la higienización del avión es superficial; y no contempla un tiempo de contingencia o imprevistos, entre otras cuestiones. Con todo, existe un error en confundir inseguridad con precariedad.  

"No es cierto que la lowcost no es segura. Lo que pasa es que Flybondi tiene una operación absolutamente precaria desde que vuela a la fecha. Esta no es la primera vez que le ocurre algo así. Luego de la pandemia se dejó de medir la puntualidad a nivel nacional y esta empresa fue beneficiada por esa omisión, además de tener el récord de pasajeros tirados en el país", explica a Página 12 el especialista Diego Dominelli, director del sitio aviacionenargentina.com.ar.

Otra característica son justamente los bajos precios, que se dan dentro de la particularidad de una estructura económica de dólar con cepo como la de Argentina. Ya que todas las empresas aéreas tienen los costos dolarizados, "para cubrirlos le piden los dólares a precio oficial al Banco Central. Al tener sus sedes fiscales en el exterior, hacen negocios financieros con el dólar que el Estado les da, a través de contados con liqui o bonos de deuda", señala el experto. 

"En el caso de Flybondi tiene menos gastos porque alquila aviones viejos por poco tiempo (de seis meses a año y medio), y además, abaratan costos en el entrenamiento de tripulaciones". 

Las fuerzas del cielo abierto

Distinto a lo que se plantea sobre la gestión de Javier Milei como el comienzo de la desregulación económica en el país, para el especialista "acá ya estaba desregulada la competencia y la que pudo haber no se cuidó, volaban más empresas de las que podían y por falta de demanda quebraron". 

En este sentido, Dominelli enumera las compañías que se vieron afectadas: "Noweigan vendió su parte a Jetsmart antes de que Macri termine su mandato; LAN Argentina para poder competir se desfinanció y empezó a perder plata, algo que nunca le había sucedido; Andes dejó de ser una empresa aérea de vuelos regulares para pasar a ser una chartera que trabaja con vuelos a demanda".

El DNU 70/2023 recientemente sancionado por el gobierno nacional tiene sus implicancias sobre la materia ya que permite el vuelo de aviones con matrícula extranjera. Pero es ambiguo porque en otros artículos dice que Argentina tiene que tener una cuota de reciprocidad, es decir que aeronaves con matricula nacional vuelen en otro país. "Esto es falso en términos prácticos porque depende si el otro país tiene cielos abiertos, y, además tiene que haber condiciones macroeconómicas que le convengan para venir a volar acá", señala el experto.

Además, la apertura de los cielos implicaría también otras cuestiones a nivel legal, como por ejemplo a quien corresponde la responsabilidad si hay algun accidente con un pasajero durante el vuelo. Con este tipo de políticas, "Argentina no gana nada, el que gana es el mercado", advierte Dominelli. 

Informe: Carla Spinelli