Jerry Before Seinfeld, por Netflix
Un documental de autohomenaje
Jerry Before... bien podría recordar a La noche del 10.Jerry Before... bien podría recordar a La noche del 10.Jerry Before... bien podría recordar a La noche del 10.Jerry Before... bien podría recordar a La noche del 10.Jerry Before... bien podría recordar a La noche del 10.
Jerry Before... bien podría recordar a La noche del 10. 

Yo soy el Seinfeld de la gente, parece decir Jerry Seinfeld en su retorno a The Comic Strip, el club neoyorquino que fuera, para el célebre comediante, lo que el Cavern Club de Liverpool fue para los Beatles. En ese escenario comenzó con sus espectáculos de stand up, hace 41 años, y desde allí mismo comanda Jerry Before Seinfeld, el flamante documental monologado y retrospectivo que estrenó Netflix. En él, Seinfeld cuenta, micrófono en mano, sus inicios como héroe del stand-up y aprovecha para retomar su monotema: bromear sobre nada. Ese juego de palabras casi filosófico, conceptual (“una serie sobre nada”) en el que cimentara Seinfeld, su histórica sitcom de los ‘90, sigue siendo el mejor aliado de Jerry en este especial autobiográfico y con tono de orgulloso autohomenaje que bien podría recordar al Diego Maradona de La noche del 10.

Ya pasaron 19 años desde el episodio final de Seinfeld y de que los fab-four de su elenco –Jerry y los fantásticos George Costanza, Kramer y Elaine– terminaran presos, en un calabozo. Es fácil, desde entonces, haber perdido un poco de vista a Seinfeld: en este milenio, el paso del comediante por la televisión fue limitado. Tuvo esporádicos cameos en Curb Your Enthusiasm, la ácida sitcom (recién retornada a HBO, para su novena temporada) de su amigo Larry David, coautor de Seinfeld. También hizo de sí mismo en un puñado de episodios del hit de culto Louie, en los que maltrata al protagonista de la serie, el standupista Louis C.K. Pero su último trabajo estable en TV ha sido Comedians in Cars Getting Coffee, que pese a llevar seis temporadas, sólo ha sido emitida por la señal online Crackle. Se trata de una serie de entrevistas en la que conduce un coche en busca de café mientras conversa –sobre la nada, claro– con invitados de su palo como Ricky Gervais, Mel Brooks o Louis C.K., con sus excompañeros en Seinfeld (Larry David, Julie-Louis Dreyfus, Jason Alexander, Michael Richards y Wayne “Newman” Knight); o hasta con el exmandatario estadounidense, Barack Obama. Precisamente, el reciente y millonario enlace entre Jerry y Netflix implicará también la próxima llegada de episodios de Comedians in Cars Getting Coffee al menú de la plataforma. Además de videos promocionales de apoyo a otros tanques del menú netflixero, como las piezas que ya están online en las que Seinfeld bromea, cual bufón presidencial, ante la pareja protagónica de House of Cards.

La primera apuesta formal del maridaje Seinfled/Netflix es Jerry Before Seinfeld, que lleva a recordar bien rápido por qué Seinfeld se ganó, para tantos, el mote de la mejor sitcom de la historia. Si bien no hay casi ninguna alusión a la mítica serie (omisión ya anticipada en el título mismo del especial), Jerry vuelve a demostrar cuán hábil y divertido resulta a la hora de descubrir el humor absurdo, inspirado y filoso que se esconde entre los intersticios y los tiempos muertos de la vida cotidiana. En manos del productor Judd Apatow, Seinfeld evoca los días de su juventud, cuando “salió del closet” y admitió en la mesa familiar: “Soy un tipo gracioso, quiero ser comediante”. Se burla en tono agrio y tierno de su infancia poco interesante y hasta de su madre, que pasó veinte años proyectando obras para refaccionar el comedor. Refrita sus primeros chistes. Fanfarronea sobre sus anotaciones personales, todo con un extraño y malicioso humor blanco, a veces algo político, pero lejos de temáticas como sexo, violencia o escatología. Y siempre con la sensación de que el tipo está cómodo, feliz, en el escenario: ancho, relajado, con mirada plácida y la sonrisa orgullosa del último Elvis, del anteúltimo Sandro, del actual Ronaldo Nazário de Lima. Jerry Before Seinfeld llena la panza, hace reír mucho y genera algo parecido a la culpa: ¿cómo pudimos pasar tantos años sin saber más nada sobre Seinfeld?