Recién llegado de Mar del Plata tras participar en la última edición del Congreso Provincial de Salud (CoSaPro), el médico sanitarista Jorge Rachid, le explicó a Buenos Aires/12 la relación entre los dos proyectos de ley que Nicolás Kreplak defenderá este martes en la Legislatura: el laboratorio provincial y la empresa provincial de emergencias, parte del plan quinquenal presentado en abril de 2023. “Estas dos leyes son parte importante del plan, cuando se lo presentamos a Axel, le dijimos que cada decisión táctica debía aportar al objetivo estratégico", recuerda y asegura que el gobernador, que entiende más de salud que muchos jugadores del sistema, "la compró enseguida”.

El sanitarista que integra el directorio del Instituto Obra Médico Asistencial (IOMA) también avanza para explicar las razones de quienes se oponen apuntando directamente contra Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos (CILFA) y Roemmers.

“Si estas leyes eran importantes en diciembre, cuando fueron presentadas  imaginate ahora, después de cinco meses de gobierno de Javier Milei, cuando el sistema público de salud bonaerense atiende a 11 millones de personas”, agrega Rachid al echar mano a un dato estadístico que se nutre de los que aportaban a IOMA pero pagaban una prepaga y dejaron de hacerlo por la caída de ingresos, como de los que perdieron su empleo formal y con él la obra social. “Los que tenían IOMA como plan B perdieron el plan A”, asegura. 

Según uno de los profesionales que forma parte del equipo de asesores del Ministerio de Salud, esa situación explica la masiva presencia de los municipios en el CoSaPro. Según se desprende del encuentro del fin de semana, 120 de los 135 distritos de la provincia estuvieron representados, la mayoría por sus intendentes, y el que no pudo asistir envió al secretario de Salud. "Hubo muchos radicales y también vecinalistas, laa única excepción fue el PRO, todos en una mesa larga, presidida por Axel, con muy buen nivel de discusión”, aseguró Rachid. 

Dos leyes, dos posturas

Según el sanitarista la ley que crea la empresa de emergencias integra y complementa los sectores público y privado. "Esta gestión entregó más de 300 ambulancias, de manera que ya no hay casi traslados de dos horas, la idea es prestar servicio donde hoy no lo hay y hacer un clearing con las empresas privadas, te atiendo a tu paciente y me atendés al mío”. Esta sería, en sus propios términos, la ley que "no pisa callos".

En ese aspecto, explica “es una ley que ven con buenos ojos los intendentes de todas las fuerzas, en especial los del interior, a diferencia de los legisladores de esas mismas fuerzas”. ¿Por qué se opondrían entonces los diputados y senadores? “Por motivos ideológicos, para provocar desgaste, porque siguen una estrategia de oponerse a toda iniciativa oficial”.

Rachid habla de la ley como una herramienta para empezar a reparar, aunque sea tardíamente, los sistemas solidarios que se rompieron en 1994, con la transferencia de las competencias sanitarias de la nación a las provincias, durante el menemismo que reivindica Milei.

Sin embargo, entiende que la ley de creación del laboratorio provincial afecta intereses o "pisa callos". “Por eso venimos recibiendo presiones, tanto en el ejecutivo como en el legislativo”. Rachid no tiene duda de quienes son los promotores de la oposición al proyecto: la Cámara Industrial de Laboratorios Farmacéuticos Argentinos y la empresa Roemmers.

“El punto de partida del proyecto son los veinte laboratorios públicos existentes en la provincia de Buenos Aires, con el Tomás Perón de La Plata a la cabeza, pero hay muchos otros que, de hecho, cubren el 80 por ciento de la demanda en centros de atención primaria y façonean para la industria comercial cuando tiene algún cuello de botella”, cuenta. 

El “façoneo” es una práctica habitual de tercerización ocasional. Un laboratorio privado le encarga a uno público la producción de determinado medicamento, luego lo etiqueta como propio y lo comercializa al mismo precio de mercado.

El objetivo no es competir ni sacarles el mercado, sino contar con precios testigo que nos permitan negociar mejor", despeja y asegura que los privados no quieren dar la estructura de costos, no hay forma obtenerla y la negociación debería afrontarse a ciegas. "Si todos compramos los principios activos al mismo proveedor, India, si todos empleamos el mismo know how, ¿por qué hay tanta dispersión de precios?”, pregunta el médico en un tono nada exento de ironía, y recuerda que Argentina produjo sus propios esenciales desde los cuarenta hasta los setenta. “Desde Ramón Carrillo hasta la dictadura”, aclara.

Rachid ejemplifica: “el sofosbuvir es una droga para tratar la hepatitis C. Le hacen un 33 mil por ciento de ganancia. A un paracetamol común y corriente le hacen el 900. Por eso urge desnudar las cadenas de valor”.

El directivo de IOMA se muestra también muy crítico de la relación entre la medicina privada, el DNU 70 y sus consecuencias. “Las prepagas vinieron a romper todo, cuando el Banco Mundial impuso el lucro en los sistemas de salud, pero la pandemia mostró su fracaso", asegura y agrega: "Gente que hoy le paga 300 mil pesos por mes o más a OSDE o Swiss Medical, salvó su vida gracias a un respirador de un hospital público, de Lobos, de La Plata o de La Matanza. Los profesionales son los mismos que en la salud pública, sólo tienen mejor hotelería”.

"Todo" es, para Rachid, "el equilobrio solidario, entre el que tiene más dinero y el que tiene menos, entre el más sano y el enfermo y entre el más jóven y el más viejo. Sin estos equilibrios la salud no funciona".

Formación

Rachid destaca, además, la importancia de dos herramientas de formación, a la hora de revalorizar lo público y comprender el funcionamiento del sistema, el Instituto Superior de Enseñanza de IOMA (ISEI), cuyo directorio integra, y de la Escuela de Gobierno en Salud Floreal Ferrara.

“En el ISEI formamos profesionales para la prevención, la auditoría médica y la atención al público, que son áreas críticas ,pero sobre todo para la administración y gestión de obras sociales. Y la Floreal Ferrara formó a miles de promotores de salud, que hoy están desplegados por el territorio”.