Liberado, sobreseído y ascendido. El oficial porteño Claudio Miño, que hace sólo dos semanas mató a un hombre en un restaurant de Congreso, recibió ahora un "ascenso extraordinario" por parte del Ministerio de Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires y pasará a ser oficial primero de la fuerza. El Ministerio ratificó así su aval al accionar del agente, que no pudo controlar al hombre que lo amenazaba con un cuchillo en medio de un claro desequilibro emocional. El oficial terminó por dispararle en el restaurant donde además había empleados y clientes comiendo.

"El Oficial Miño actuó en cumplimiento del deber y dentro de la ley". Eso escribió en su cuenta de X el ministro de Seguridad porteño, Waldo Wolff, en una publicación que acompañó de un video en el que se lo ve colocar en el uniforme de Miño la insignia de su nuevo rango. "Hoy le otorgamos un ascenso extraordinario. Su reconocimiento es el reconocimiento a todos los Policías que, cada día, salen a cuidar a los vecinos de la Ciudad poniendo en riesgo su propia vida", agregó el ministro, que cerró su tuit con uno de los slogans favoritos del Gobierno porteño: "Es con orden". 

Aunque Wolff no lo detalló en su publicación, este diario pudo saber que el nuevo rango del agente será el de oficial primero, segundo en la escala de los oficiales operativos de la fuerza porteña. El ascenso se enmarca en lo estipulado por el Artículo N°141 de la ley N° 5.688, que regula al Sistema Integral de Seguridad Pública de la Ciudad. Ese artículo estipula que el "ascenso extraordinario", es decir por fuera de los mecanismos de ascenso habituales, puede ser otorgado por "actos destacados del servicio cuyo mérito se acredite fehaciente y comprobadamente". 

Del acto de condecoración no sólo participó Wolff sino también el recientemente nombrado jefe de la Policía porteña, Pablo Kisch, y su predecesor en el cargo, Diego Kravetz, ahora al frente sólo de la Secretaría de Seguridad. Kravetz también se expresó en sus redes sociales sobre el tema al afirmar que el reconocimiento es "un homenaje a los efectivos que arriesgan su vida todos los días" y manifestar su "respaldo a los efectivos que actúan dentro de la ley". A los funcionarios, en efecto, los ampara la decisión que sólo dos días después de los hechos tomó la jueza Érica María Uhrlandt del Juzgado Criminal y Correccional N°53, que además de liberar al oficial terminó por ordenar directamente su sobreseimiento sin profundizar en la investigación sobre su accionar. 

El momento de los hechos quedó registrado por la cámara de seguridad de "Último Bodegón", restaurant de Callao y Rivadavia. En las imágenes se ve la secuencia que derivó en la muerte del hombre de 44 años, identificado como Carlos Morales, que minutos antes había tenido una pelea con su madre sobre la vereda de Rivadavia, por la que Miño acudió al lugar. Ya dentro del local, Morales amenazó al policía con una silla y el ahora oficial primero respondió sacando su tonfa, lo que derivó en una pelea entre los dos que prosiguió durante dos minutos en los que Miño llegó a pegarle golpes de puño y con la tonfa a Morales, sin lograr controlarlo en ningún momento. 

En el medio, el hombre agarró un cuchillo Tramontina de una de las mesas del bodegón y amenazó al policía, que respondió apuntándole con su arma reglamentaria. El momento exacto del disparo no quedó registrado en las imágenes ya que se produjo en una "zona ciega" de la cámara. A las 22.55, sin embargo, sí se observa el resplandor del disparo y cómo varios de los comensales salen corriendo del local. Morales murió de un balazo en el pecho. Este diario pudo averiguar tras los hechos que el hombre estaba en situación de calle y que sufría problemas psiquiátricos. 

Las imágenes dejaban varias preguntas abiertas que ya no serán respondidas sobre el accionar del agente ante Morales, que se encontraba en clara situación de desequilibrio emocional, en particular si se tiene en cuenta el desenlace fatal de la secuencia. Con golpes de puño, tonfa y arma incluida, el oficial no pudo controlar a un hombre que lo amenazaba con un cuchillo, y luego terminó disparando en un local en el que había clientes comiendo y empleados trabajando. Además, menos de un minuto después del disparo llegó un contingente de policías a modo de refuerzo, que podrían haber controlado la situación de otro modo.