Desde Londres

Los servicios públicos están en crisis, la deuda supera el 100% del Producto Bruto Interno, los doctores comienzan una huelga el próximo miércoles, la crisis del costo de la vida y la vivienda no cesa, y, sin embargo, los manifiestos partidarios de cara a las elecciones del 4 de julio contienen propuestas vagas, superficiales o extravagantes para la solución de tanto mar de fondo.

Con más de 20 puntos de ventaja en las encuestas en los últimos dos años, el manifiesto que el laborismo presentó este jueves es puro “bilardismo” político. Con el partido aparentemente ganado, los laboristas no quieren que una declaración audaz ponga en riesgo un resultado que hoy por hoy todos dan por descontado.

El caso del primer ministro conservador Rishi Sunak, en cambio, se parece al de un prestidigitador que se olvidó la galera y no atina a sacar de ningún lado un conejo que asombre al público y de vuelta una tendencia que parece irreversible. El manifiesto que presentó el martes fue una de sus últimas oportunidades y no dejó conforme a nadie.

Extravagantes promesas Thatcheristas

A bordo del Titanic, el manifiesto se aferró a la consigna que grabó a fuego Margaret Thatcher en los 80: los conservadores son el partido de los bajos impuestos. En medio de la crisis de las cuentas fiscales – el interés de la deuda supera los 100 mil millones de dólares anuales – Sunak prometió una reducción impositiva equivalente a unos 20 mil millones de dólares, pero ni así consiguió mostrar el mágico conejo que haga sonreír de felicidad al electorado.

Las críticas le llovieron de analistas independientes y medios que, para colmo, lo compararon con su predecesora en el cargo, Liz “la breve” Truss por sus “unfunded promises” (promesas sin financiamiento).

El recuerdo de la libertaria Truss, que sustituyó al libertino Boris Johnson en septiembre de 2022, está demasiado fresco en la memoria del electorado. En solo seis semanas de gobierno Truss metió al Reino Unido en una corrida cambiaria y una crisis en el sistema jubilatorio con sus promesas de extravagantes recortes tributarios que crearon pánico en los mercados.

En el manifiesto de Sunak, las 17 mil millones de libras de recortes tributarios están financiados con 12 mil millones de recortes al Estado de Bienestar, seis mil millones de la lucha contra la elusión tributaria y unos cinco mil millones de recorte de la Administración Pública. Estas medidas dejarían un resto de seis mil millones para que pueda cumplir con sus promesas de gasto público que incluyen:

  • En Defensa un servicio anual a los 18 años (similares a una conscripción) y un aumento del 2,5% del gasto para el 2030
  • En salud un incremento del gasto por encima de la inflación con la contratación de 92 mil enfermeras y 28 mil doctores.
  • En seguridad el reclutamiento de ocho mil policías.

Los especialistas coincidieron en que los números no daban. “No dicen qué van a cortar en el gasto municipal, los beneficios sociales o la Justicia y tampoco nos dicen de dónde van a sacar fondos para evitar cortes en los servicios públicos y que dén las cuentas. Resulta muy poco creíble”, dictaminó Paul Johnson, director de Instituto de Estudios Fiscales, uno de los máximos referentes del país en estos temas.

Keir Starmer hace la plancha

El deterioro conservador – tres primeros ministros desde 2022, tres de economía y varios del interior y cancilleres – es tal que Keir Starmer ha hecho la plancha en los últimos dos años: con decir poco, lucir serio y predecible, y ver el descalabro de los servicios públicos y el costo de la vida, le han bastado para llevarle más de 20 puntos en las encuestas a los tories.

A mediados de mayo con rumores crecientes sobre la convocatoria anticipada a elecciones y presiones para que el partido dijera qué iba a hacer en el gobierno, Starmer publicó cinco compromisos. El manifiesto, que debía aportar detalles sobre cada tema, no se apartó del tono general de aquellas promesas: restaurar la credibilidad para el crecimiento económico, una compañía estatal de energía limpia, reducir la criminalidad, reformar la educación y crear el Servicio Nacional de Salud del futuro.

En un intento de robarle votantes a los conservadores, Starmer puso mucho énfasis en el lanzamiento del manifiesto en Manchester sobre la creación de riqueza. “Es nuestra prioridad. Estamos a favor de los empresarios y de los trabajadores. Tenemos un plan para crear más riqueza y para que haya oportunidades para todos. Vamos a cambiar esa idea tóxica de que el crecimiento económico es algo que las minorías dan a las mayorías”, dijo Starmer.

En medio de la retórica Starmer señaló que garantizaría 40 mil nuevas citas médicas por semana en el Servicio Nacional de Salud que tiene una lista de espera de ocho millones y 6500 nuevos maestros, “para proveer estabilidad sobre el caos, planes a largo plazo sobre el corto-plazismo actual”.

En cuanto al financiamiento puso particular énfasis en que no habría un aumento de impuestos y especificó que recaudaría unas ocho mil millones de libras, eliminando las exenciones impositivas de las escuelas privadas, con un impuesto especial a las compañías energéticas por sus ganancias extraordinarias de los últimos años y combatiendo la elusión tributaria.

Este modesto programa de centro no se salvó de la beligerancia de los conservadores que sin sonrojarse por la hipérbole acusaron a Starmer de generar el “máximo aumento impositivo de la historia”. Sunak aconsejó a los votantes que si pensaban que el laborismo va a ganar, "se pongan a ahorrar". Más realista el ministro de defensa Grant Shapps, uno de los que aspira a sustituir a Sunak como líder partidario en caso de derrota, apeló a la necesidad de que haya más equilibrio en el próximo parlamento. “Si quieren que el próximo gobierno sea transparente y responsable, lo mejor es que nadie tenga una super-mayoría en el parlamento”, dijo Shapps.

Moderado optimismo

Tax Justice UK, organización hermana de Tax Justice Network (TJN), manifestó un moderado optimismo sobre esta semana en la que todos los partidos publicaron sus manifiestos. “Es la primera vez que se ve este nivel de debate sobre el tema impositivo en una campaña. Varios partidos políticos prometieron impuestos a los superricos, una propuesta que venimos impulsando hace cinco años y que está teniendo cada vez mayor aceptación en el electorado. Es cierto que esto figura sobre todo en los partidos más pequeños, mucho menos en los principales. Con el laborismo, por ejemplo, vemos algunas políticas impositivas progresistas, pero van a tener que ir mucho más lejos si ganan las elecciones porque se encontrarán con un país que se está cayendo a pedazos y necesita desesperadamente inversión en salud y servicios públicos. Los conservadores han enterrado sus cabezas en la arena con estos temas. Están proponiendo extraordinarias reducciones impositivas cuando los servicios públicos están hecho pedazos. Es vivir en una isla de sueños”, señaló Palmer a Página 12.