El femicidio de una trans
La muerte de Azul

Fabián Alejandro Casiva, sospechoso de matar a la joven trans Azul Montoro, quedó imputado de homicidio calificado por violencia de género, es decir, femicidio. El fiscal Guillermo González decidió agravar la acusación contra Casiva luego de ponderar los antecedentes del detenido y las características del brutal asesinato ocurrido el pasado 17 de octubre, en Córdoba capital. Es la primera vez en Córdoba que se aplica el agravante de violencia de género en la investigación penal por un femicidio trans. La primera vez a nivel nacional que se utilizó el agravante por femicidio en el crimen de una mujer trans fue en el caso de Diana Sacayán, que fue asesinada en Flores en 2015.

El delito que se le imputa a Casiva, de 23 años, homicidio agravado por violencia de género, tiene como pena la prisión perpetua. También se lo acusa de hurto calamitoso por el robo del celular de Azul, daño e infracción a la ley Sarmiento por las heridas provocadas a la perrita que la joven tenía a su cuidado.

El fiscal Guillermo González imputó al principio a Casiva por homicidio simple. Pero con el avance de la investigación cambió la calificación legal por homicidio agravado por violencia de género. Para hacerlo, entre otras cosas tuvo en cuenta los antecedentes del detenido. “El tuvo despliegue de violencia contra mujeres, específicamente contra su madre y su hermana por peleas basadas en una relación de poder. Tiene antecedentes de despliegue de violencia asimétrica. Yo creo que trasladó a la figura de Azul este odio por ser mujer”, dijo.

Azul Montoro tenía 24 años y hacía tiempo que vivía en Córdoba. Era trabajadora sexual. La noche en que la mataron había ido a trabajar a la zona del Mercado Norte. Horas más tarde, una de las compañeras fue hasta el edificio de Rincón 150, donde Azul estaba parando, y la encontró muerta. Su cuerpo tenía alrededor de 18 heridas. Faltaba el celular de Azul, que encontraron en poder de Casiva.