El Gobierno criticó a peronistas y sindicalistas por la demora
Presión por la reforma laboral
El ministro Triaca dijo que muchos “se atan al pasado” para criticar a los legisladores peronistas y los gremios de la CGT que patearon para adelante la discusión de la reforma laboral. El Gobierno quiere que se trate este mes.
El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, busca meterle presión a la conducción de la CGT.El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, busca meterle presión a la conducción de la CGT.El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, busca meterle presión a la conducción de la CGT.El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, busca meterle presión a la conducción de la CGT.El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, busca meterle presión a la conducción de la CGT.
El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, busca meterle presión a la conducción de la CGT. 
Imagen: Alejandro Leiva

Aprovechando la media sanción que el Senado le dio a los proyectos de desguace del sistema previsional y fiscal, el Gobierno presiona para que los senadores peronistas le levanten la veda al proyecto de reforma laboral y lo debatan durante diciembre. El ministro de Trabajo, Jorge Triaca, fue uno de los voceros al cuestionar al peronismo y al sindicalismo por igual al acusarlos de “estar atados al pasado”. Pero el presidente del bloque del PJ-FpV, Miguel Pichetto, mantiene firme su decisión hasta tanto la CGT silencie las denuncias de Pablo Moyano contra el Senado que incluyen el posible retorno de la “Banelco”.  

Hace diez días, cuando los senadores peronistas y oficialistas habían firmado el dictamen de mayoría para los proyectos de la reforma previsional y fiscal, Pichetto anunció que había decidido suspender la laboral hasta que desde la CGT surgiera una sola voz sobre esta iniciativa. Unos días antes el secretario gremial de la central obrera y adjunto del gremio de Camioneros, Pablo Moyano, había lanzado una dura advertencia sobre la posible existencia de la “Banelco” para que se apruebe la reforma laboral. La referencia a la denuncia de su padre realizó durante el gobierno de Fernando de la Rúa que pretendía flexibilizar las condiciones laborales, provocó una crisis interna dentro del bloque del PJ-FpV.

Ni siquiera alcanzó que los triunviros Héctor Daer y Juan Carlos Schmid afirmaran, a su regreso del Vaticano, que la CGT ya había dado el visto bueno al proyecto corregido porque “no afecta los derechos de los trabajadores”. El problema, tanto para la conducción sindical como para Pichetto, es que Moyano no se llamó a silencio y organizó junto a la Corriente Federal de Trabajadores la movilización del miércoles pasado. 

Pero una vez que la Cámara alta aprobó dos de los tres megaproyectos que el oficialismo había acordado con gobernadores y sindicalistas, el gobierno volvió a la carga.

Triaca se valió de la televisión para enviar un mensaje con doble destinatario: gremialistas y senadores. “En el peronismo, muchas veces, en nombre de Perón y Evita se rasgan las vestiduras en favor de los trabajadores pero cuando vemos que hay uno de cada tres argentinos que están en la pobreza vemos que, por lo menos, no les han podido conseguir un empleo decente en las últimas décadas”, aseguró.

El ministro señaló además que “hay muchos que están en el PJ y en organizaciones sindicales que se atan al pasado, y a veces, cuando discutimos de qué manera tenemos un convenio colectivo más acorde a la realidad, a los nuevos procesos productivos, a ver cómo generar más trabajo, muchos siguen atados a convenios de la década de los setenta”. Es más, sostuvo que si el gremialismo se mantiene en ese “pasado” terminan perjudicando a sus afiliados porque “eso brinda menos oportunidades de trabajo no sólo a los que están en actividad sino a aquellos que podrían llegar a estarlo”.

En este contexto, el ministro ya tiene preparada la resolución en la que intima a unos 450 gremios a regularizar su situación bajo apercibimiento de ser excluidos del registro de asociaciones sindicales. En el Ministerio aseguran que esta medida se acordó con la conducción de la CGT y que forma parte de la reforma laboral. Si bien la cantidad es pequeña en referencia al total de sindicatos, unos 3263, no deja de representar un peligro ante la posibilidad de que el gobierno aproveche para borrar gremios incómodos. 

En tanto, a Pichetto no parece molestarle lo que diga el cuestionado proyecto de Reforma Laboral sino más bien el tenor de las afirmaciones de Moyano hijo. Y es que con la reforma previsional y fiscal no tuvo ese prurito porque todos los gobernadores peronistas, menos San Luis, habían expresado su respaldo. El problema es que varios de los senadores que votaron esos proyectos por orden de sus gobernadores ahora no tienen tal presión y eso le abre un nuevo conflicto. Además debe resolver el intríngulis que significa la posibilidad de que CFK se sume al bloque.

Por ahora en la CGT guardan silencio porque dicen que ya hicieron su parte y también porque se abre la posibilidad de corregir algunos artículos más.