Tragedias docentes

Las políticas públicas del Pro en el terreno de la Educación están provocando un descalabro cuyas consecuencias son difíciles de imaginar. Las agresivas decisiones que viene adoptando en el campo de la formación docente son pavorosas. Luego de haber decretado el cierre definitivo de una variada y valiosa oferta de postítulos del INFoD, ahora apunta al desguace del sistema de formación inicial de maestros y profesores. Parece un libreto escrito por Sófocles. 

Con la ira enceguecida de Ayax que irrumpe violentamente contra las riquezas de su propio pueblo y la prepotente soberbia de Heracles tras su triunfo sobre el rey Eurito, el gobierno pretende dejarnos inermes como a Ismene, la hermana de Antígona, quien no se atrevía siquiera a reclamar una sepultura digna para sus pérdidas más amadas.

En la Ciudad de Buenos Aires se anunció hace pocos días el envío de un proyecto de ley a la Legislatura para eliminar veintinueve prestigiosos institutos de formación docente. El pretexto es la creación de una nueva universidad. Según los funcionarios que lo impulsan, la iniciativa permitiría resolver dos problemas que aquejan a las escuelas de una ciudad cuyos destinos conducen hace diez años: la falta de maestros y la pobre calidad de los aprendizajes. 

En este escenario es importante formular algunos interrogantes:

  •  ¿Las condiciones de trabajo en las cuales los docentes despliegan su tarea diariamente y las dificultades económicas a las que están expuestos no tendrán alguna relación con que tantos jóvenes que terminan sus estudios en la escuela secundaria opten por otros caminos? ¿O vamos a pensar que por escuchar la palabra “Universidad” miles de muchachos correrán entusiastas a inscribirse en esta nueva carrera?
  •  ¿Es razonable suponer que una sola institución encargada de formar maestros o profesores resolverá una demanda que no alcanzan a satisfacer veintinueve que vienen funcionando con una fecunda trayectoria en el área?
  •  ¿Es posible encarar una reforma tan profunda sin la participación genuina ni la aceptación de los miles de profesionales que pertenecen al campo que pretende modificarse?

El elemento que no advirtió el gobierno es que un enorme espectro de integrantes de la comunidad educativa, de las más diversas trayectorias y pertenencias ideológicas, conformado por alumnos, graduados, profesores, coordinadores y regentes de los Institutos de Formación Docente así como el conjunto de los rectores de las escuelas Normales y numerosos y reconocidos especialistas en Educación se expresó públicamente en contra de este proyecto por estar carente de fundamentación sólida. 

Miles de ciudadanos de a pie también se oponen. Nada está resuelto todavía. La flecha está en el aire y el gobierno de la Ciudad tendría que enderezar su rumbo.

* Profesor titular y consejero directivo de la Escuela Normal Superior N°4 y Departamento de Historia del CCC Floreal Gorini.