“La gente quiere escándalos y yo le doy escándalos”, cantaba Mich al ritmo de “La Bomba” de Azul Azul en un disco por el que también desfilaban temas como “El baile de la banana”. Lo cierto es que a nadie se la ha ocurrido revisitar desde la ficción Zap. Aquella supernova catódica orgullosa bandera de la tevé basura a la que le bastaron ocho meses durante 2002 para marcar un mojón en la historia de los medios. En el acervo popular quedaron nombres como el del antes mencionado Miguel Amed, Guido Süller, el Larva, Paulina Cuenca, Leevon Kennedy y demás mediáticos que corrieron los límites entre la hiperrealidad. Su conductor, Marcelo Polino, recuerda que alcanzaban más de 15 punto de rating a media tarde y que fue el programa más multado por el extinto Comfer. Casi en simultáneo, en España hubo un fenómeno similar que ahora tiene su reconstrucción con Superestar (estreno del último viernes por Netflix). Comedia paradójica, drama maquillado de parodia, grotesco mágico y biopic surrealista sobre una mujer que creó su propio fenómeno: el tamarismo.
Para los neófitos en el asunto puede ser de ayuda ver por la misma plataforma de streaming Sigo siendo la misma, el documental que indaga sobre la artista y el frenesí que desató hace más de dos décadas. O quizá lo mejor sea zambullirse sin más en lo que propone la entrega dirigida por Nacho Vigalongo (Colossal). Quién está en el centro de la escena es Yurena, ayer Tamara, por un momento Ambar y María del Mar Cuena Seisdedos según su partida de nacimiento (Ingrid García Jonsson). Tantos nombres para referirse a la dama con sueños de cantante, a pesar de que sus cuerdas vocales sugerían lo opuesto, y que tuvo un gran suceso con el simple “No cambié”. Parte de la culpa y de la gloria se debe a sus apariciones televisivas que estrujaron aquella máxima de Andy Warhol sobre la fama. La susodicha aparece como una diva inconsciente de lo que derrochaba tras la pantalla. ¿Era o se hacía? ¿Quién habitaba detrás de ese artefacto oscilante entre el sexappeal, la performance y el infantilismo? Ahí no radica el mayor interés de la propuesta sino surcar ese festival entre el consumo irónico y bastante cariño por su criatura.
Según su máximo responsable, Superestar no responde a una linealidad cronológica y es por ello que puede verse en cualquier orden. De este modo el sexteto episódico sigue el punto de vista de alguna de las figuras que constelaban sobre Tamara. Ahí está su madre Margarita (Rocío Ibáñez), quien ve a su hija como si fuese una infante de unos pocos años y el resto de la fanfarria en la que aparecen sujetos de carisma peculiar, desfachatados y usurpadores del talento ajeno. Desde un compositor que olfatea el suceso (Secun de la Rosa) capaz de controlar a Tamara; un vidente iracundo (Carlos Areces) con el que inicia un amorío; un arlequín (Juan Villagrán); una rival que la acusa de plagio (Natalia de Molina) y otro truhán del entretenimiento llamado Tony Genil (Pepón Nieto). Cada uno de ellos también reclama su porción de esa figura que “tiene un duende”. “No soy una friki, ni una buscona, yo soy una cantante”, jura la mujer cuyo mérito aún es un enigma incandescente. Como en el momento en que todos los parroquianos de un chiringuito observan embobados la performance del tema que la converitía en una reina de la cultura marginal.
Como productores de Superestar aparecen los hacedores de Paquita Salas, Veneno y La mesías. El filtro pop de Los Javis -el nombre de la dupla artística conformada por Javier Ambrossi y Javier Calvo- es perceptible, aunque su director le haya dado un tono aún más ditirámbico al asunto. ¿Su foco? Personajes memeables, antes de que existieran las redes sociales, a los que no trata de mirar por encima sino desde el centro mismo del esperpento.
Programados
*Pasado mañana Prime Video estrenará la segunda temporada de The Walking Dead: Dead City. El spin off del universo postapocalíptico en Nueva York tiene a Negan (Jeffrey Dean Morgan) y Maggie (Lauren Cohan) como guías oficiales. Por otro lado, AMC anunció que habrá, al menos una temporada más, para esta saga zombie en Manhattan.
* La miniserie Washington Black podrá verse desde este miércoles por Disney +. Protagonizada y producida ejecutivamente por Sterling K. Brown, el relato sigue la el viaje de George Washington "Wash" Black (Ernest Kingsley Jr.), un niño de once años nacido en una plantación de azúcar en Barbados en el siglo XIX, cuya mente científica prodigiosa lo lleva hacia un destino inesperado. Basada en la novela de Esi Edugyan, la ficción ofrece la intrincada odisea submarina, por tierra y aire, de un esclavo hacia la libertad.
* Paramount +anunció que Samuel L. Jackson protagonizará su primera serie de televisión tras la confirmación de Nola King , el primer spin-off de Tulsa King. ¿Una particularidad? Su personaje, Russell Lee Washington Jr., recién será presentado en la tercera temporada de la serie protagonizada y producida por Sylvester Stallone. La ficción seguirá a un viejo amigo del General Manfredi que regresa a Nueva Orleans, la ciudad que abandonó hace cuarenta años, para reconectar con su familia y amigos, y tomar el control de la ciudad que dejó atrás.
El personaje
Kyle Turner (Eric Bana) de Indomable. Agente especial del Servicio de Parques Nacionales cuyo trabajo es hacer cumplir la ley humana en la extensa naturaleza salvaje. Se enorgullece de ser quien mejor conoce Yosemite hasta que la aparición de un cadáver lo obligue a replantearse esa afirmación y su propio pasado. Ya se lo puede ver por Netflix.