Rusia, en medio del escándalo
Se bajó Mutko

Acosado por el escándalo de doping que rodea a su país, Vitali Mutko renunció ayer temporalmente a la presidencia de la Federación de Fútbol de Rusia (RFS) y anunció que presentará una apelación contra la sanción que le impuso el Comité Olímpico Internacional (COI). El vicepresidente del Gobierno de Vladimir Putin dejará el sillón de mando de la federación durante seis meses, pero regresará a tiempo para el Mundial de fútbol. El gran evento deportivo de 2018 se disputará en Rusia del 14 de junio al 15 de julio.

“Mutko dejó de forma provisional su cargo de presidente y Alexander Alayev, director general de la RFS, será el jefe de forma interina”, dijeron fuentes del organismo a la agencia TASS después de una reunión del Comité Ejecutivo de la RFS. Mutko dejó además la puerta abierta a abandonar también su cargo de presidente del Comité Organizador de Rusia 2018. “Eso lo decidirá el jefe del Estado, el jefe del Gobierno y el consejo de supervisión”, indicó Mutko.

De acuerdo a medios rusos, el influyente político llevaba varias semanas bajo una gran presión por parte de la FIFA. Mutko, de 59 años, es el rostro del deporte en Rusia y el COI lo ve como uno de los principales responsables del escándalo de doping en los Juegos de Invierno de Sochi 2014. 

Así, el COI suspendió a principios de diciembre a Mutko, que no podrá asistir nunca más a unos Juegos, por su presunta participación en la trama de doping de Estado en el deporte ruso. Como ministro de Deportes –cargo que ocupó entre 2012 y 2016– fue parte integral de la organización de los Juegos de Invierno de Sochi, donde hubo una manipulación de los controles antidoping con ayuda estatal, de acuerdo a una investigación del COI. El actual vicepresidente de Putin niega las acusaciones.

Tras la suspensión del COI, Mutko aseguró que no iba a dejar su cargo en la RFS a no ser que se lo pidieran las máximas autoridades políticas del país.

Ayer anunció además que presentará un recurso ante la Corte Arbitral del Deporte (CAS), el máximo tribunal deportivo de mundo, para que le quiten la sanción que le impuso el COI. “Rechazo todas las acusaciones que se hicieron sobre Sochi, por lo que he tomado la decisión de presentar una apelación ante la CAS”, comentó el político.

Mutko es un compañero de viaje de Putin desde los tiempos en los que el actual jefe del Kremlin vivía en San Petersburgo. En la antigua ciudad de los zares llegó a ser vicealcalde y después, como consecuencia del ascenso de Putin, el jurista y técnico de transporte naval se desempeñó en nuevos cargos relacionados con la política y el deporte.

Fue jefe del fútbol ruso entre 2005 y 2009, cuando una resolución determinó que un miembro del gobierno no podía ocupar ningún alto cargo en una federación deportiva. Sin embargo, en julio de 2015 se hizo una excepción para que pudiera volver a la presidencia de la RFS tras la renuncia de Nikolai Tolstykh. 

La figura de Mutko siempre vivió en la sombra de la polémica: doping, trato de favor a hooligans, acusaciones de corrupción... Controvertidas fueron también sus declaraciones relativizando la violencia de los hinchas en el fútbol ruso y sus hojas de gasto de los Juegos Olímpicos de Vancouver. Mutko estuvo 20 días en Canadá, pero adjuntó 97 tickets de desayunos.

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