Se va el mes de la Pachamama, cuando se la ofrenda en ceremonias de fuerte vínculo espiritual, de armonía con los elementos de la naturaleza, el agua, la tierra, el aire y el fuego. En ese marco, mujeres indígenas que habitan el territorio de Jujuy realizaron una caminata en honor a la Madre Tierra en defensa del agua y la vida y en rechazo a la megaminería.
“Profanan la tierra, trayendo mineras extractivistas, el capitalismo asesino que saquea nuestros recursos naturales, y esta caminata fue solo de mujeres porque la Pachamama está relacionada con la mujer porque es fértil. Tenemos el deber de cuidarla, protegerla, respetarla y que se garanticen nuestros derechos, los derechos de las comunidades”, expresó en aquella marcha Florencia Solís, referente de la Cuenca de Pozuelos.
Durante cinco días caminaron estas mujeres. Partieron de Pozuelos el 18 de agosto y llegaron el 22 a la capital jujeña, San Salvador. Recorrieron cerca de 300 kilómetros, en cuyo trayecto fueron informando sobre el objetivo de esta caminata. “Pacíficamente hicimos escuchar nuestro desagrado ante la destrucción del suelo, esta caminata fue un llamado de la Pacha”, relató Solís.
La marcha partió desde la Cuenca de Pozuelos, en el noroeste de Jujuy, área protegida que incluye el Monumento Natural Laguna de los Pozuelos, una reserva de la biosfera y un sitio Ramsar (designado como humedal de importancia internacional bajo la Convención de Ramsar).
El hábitat de más de 130 especies
Este humedal es uno de los sistemas hídricos más importantes de la Puna. El área alberga unas 130 especies de aves, incluyendo a los tres flamencos que habitan el país, pudiendo superar los 100 mil ejemplares que brindan un majestuoso espectáculo.
La Laguna esta incluida en las rutas migratorias nacionales e internacionales de los flamencos. Se encuentra a 3.600 metros sobre el nivel del mar, abarca los departamentos Rinconada, Yavi y Santa Catalina.
Ese espejo de agua hoy se encuentra con un nivel mínimo, aunque se decía que la ausencia de agua es cíclica, por lluvias escasas o el exceso uso del recurso por parte de las mineras. La Cuenca de Pozuelos es endorreica, los arroyos de los alrededores desaguan en la Laguna. La baja cantidad de agua implica un peligro inminente para la biodiversidad alto andina jujeña.
"¿Dónde vamos a vivir?"
En esta cuenca residen pequeños productores que viven de su ganado. “¿La minería destruye el suelo y lo deja infértil y por lo tanto nosotros, dónde vamos a vivir? No queremos trasladarnos a los barrios periféricos de la ciudad, eso no queremos ni para nosotros y menos las nuevas generaciones”, dijo Solís sobre las consecuencias de la contaminación.
“Para mí acá están realizando un crimen de lesa humanidad, de lesa naturaleza, porque nos van a matar a las comunidades preexistentes al Estado. La megaminería a cielo abierto nos contamina el agua, el suelo, el aire, la tierra y por ello marchamos en defensa de la Pachamama”, sostuvo.
“La Laguna de Pozuelos ya está envenenada hace años por la mina Pan de Azúcar, que nunca hizo saneamiento. Ahora hay nuevos pedimentos mineros alrededor de la cuenca y esto va a ser peor. El agua se está agotando, los flamencos, gallaretas y otras aves están muriendo, y encima quieren meter minería a cielo abierto. Eso contamina la tierra, el aire y el agua”, repitió Solís.
"La Laguna ya está en peligro"
En su marcha las mujeres levantaron la basura en los diferentes pueblos que atravesaron. Además, en cada pueblo que fueron atravesando realizaron ceremonias con inciensos, para acompañar el objetivo de la marcha de visibilizar el conflicto ambiental.
A cada paso las caminantes advirtieron sobre el riesgo que enfrenta la Laguna de Pozuelos y el impacto de los proyectos mineros que avanzan sobre la Puna jujeña. “La Laguna de Pozuelos ya está en peligro de desaparecer porque está dentro de la cuenca. El agua la usamos todos: pueblos originarios, comunidades, ciudades grandes. Esta es una causa de todos y tenemos que sumarnos para visibilizar que no estamos de acuerdo”, remarcaron.
Uno de los actores considerados más peligrosos es Mekorot, la empresa estatal israelí, conocida por aplicar en Palestina políticas de apartheid hídrico, privatización del agua y despojo de pueblos originarios. Hoy intenta instalarse en Jujuy con aval del gobierno provincial, disfrazada de “tecnología”, pero portando un modelo de acaparamiento y mercantilización del agua, señalaron las organizaciones indígenas.
Señalaron que el accionar de esta empresa amenaza lagunas, napas subterráneas y vertientes de altura como las de Pozuelos, Salinas Grandes, Olaroz-Cauchari y otras zonas sagradas para los pueblos Kolla, Atacama, Omaguaca y Guaraní. Si las empresas extranjeras avanzan, los humedales, ríos, y los suelos quedarán contaminados, y esas localidades no tendrán vida, alertaron.
Durante cinco días, mientras avanzaban las mujeres iban manteniendo encuentros con comunidades. Uno de esas reuniones fue en Tilcara, con Miriam Alfaro, presidenta de la comunidad Cueva del Inca, que viene soportando la presión empresarial que busca expulsarla de su territorio con el objetivo de desarrollar un emprendimiento comercial.
En la capital provincial las mujeres dejaron una en la Secretaría de Minería, pidiendo que se frenen los pedimentos mineros que se desarrollan en la provincia sin consentimiento de los habitantes de esas áreas. “Las mineras afectan nuestra vida y contaminan nuestro ecosistema. Están envenenando nuestras aguas y pastos y dejan plomo, cianuro". "No aceptamos minería a cielo abierto”, aseguran las comunidades en la nota.