William Finnegan
Sobre las aguas
Pertenece a a la camada del novísimo nuevo periodismo norteamericano junto a figuras como Jon Krakauer o Susan Orlean. Como cronista de The New Yorker cubrió la guerra de los Balcanes y el Apartheid en Sudáfrica. Se fue convirtiendo en un serio columnista que hablaba de macroeconomía y temas de la globalización. Hasta que lentamente, William Finnegan decidió emprender un viaje al origen. Y lo hizo, primero, trazando el perfil de Mark Renneker, un mítico surfista de California. Pero resulta que desde los 13 años, cuando pasó su infancia en Hawai, el propio Finnegan había sido un experimentado surfista que conoció los entretelones del arte de sortear olas y de pertenecer a una de esas comunidades míticas de la tierra como los mochileros o los montañistas. Finalmente Finnegan se puso a escribir Años salvajes, sus memorias surfistas por las que obtendría el Pulitzer en 2015 y que acaba de publicarse en castellano, relato de iniciación, historia de vida, amistades y juventud y, a la vez, inmersión profunda en los misterios de la naturaleza.




















