Un triple femicidio devela la rotura del tejido social en medio de un gobierno hambreador. Tres víctimas que nuevamente son cuestionadas por sus trayectorias vitales vuelven a poner el eje en las luchas que los trasfeminismos venían dando y tuvieron que abandonar para pelear por lo básico. Tres organizaciones que trabajan en territorios de máxima fragilidad y que el miércoles salieron a la calle para sacar la rabia del cuerpo, proponen repensarlo todo desde la incomodidad.