Neurociencias
Nolasc Acarín: “Internet nos hace mejores humanos”
Escribió un libro sobre el cerebro que es best seller hace tres lustros. Asegura que la tecnología deja espacio libre que usamos para entendernos mejor a nosotros, a los otros y a la vida.
El neurólogo dice que la dinámica del cerebro no ha cambiado desde hace 10.000 añosEl neurólogo dice que la dinámica del cerebro no ha cambiado desde hace 10.000 añosEl neurólogo dice que la dinámica del cerebro no ha cambiado desde hace 10.000 añosEl neurólogo dice que la dinámica del cerebro no ha cambiado desde hace 10.000 años
El neurólogo dice que la dinámica del cerebro no ha cambiado desde hace 10.000 años 
(Imagen: Adrián Pérez)

Entender por qué hacemos lo que hacemos es una de las mayores inquietudes de los humanos, asegura doctor Nolasc Acarín y dice así, “humanos” porque, aclara, “el término incluye a hombre y mujer”. En la búsqueda de ayudar a encontrar esa respuesta fue que escribió hace El cerebro del rey (RBA), que lleva más de 40.000 ejemplares vendidos desde su publicación en España en 2001 y ahora se edita en la Argentina.

Un cerebro pesa un kilo y medio. A pesar de los avances de la ciencia, su funcionamiento completo todavía es un gran misterio. Es frágil, pero poderoso porque es el que hace que cada persona sea quien es. Se encarga de todo. Como el manager del cuerpo y las emociones, produce la capacidad de caminar, pensar, amar, odiar, hacer la digestión, controlar el ritmo del corazón, ser feliz, estar triste. Todo tiene que ver con él. El especialista en neurología y profesor de la universidad Pompeu Fabra, de Barcelona, contesta, a lo largo de su libro de divulgación los asuntos que, considera, más inquietan al público común. Sin tecnicismos, explica las elecciones sexuales, la memoria, la conciencia, las raíces de la conducta y el envejecimiento, entre otros asuntos que puede leer y entender cualquiera que tenga interés.

La neurociencia está de moda.  ¿Por qué al público actual le interesa tanto saber sobre el cerebro?

Aunque actualmente se sabe mucho más sobre el cerebro y su funcionamiento que hace 50 años, todavía falta mucho por descubrir. Sin embargo, esa diferencia es abismal. Ahora se conocen los componentes genéticos de la esquizofrenia, se entiende el concepto de depresión o el funcionamiento del Parkinson, por ejemplo. Pero la pregunta que se hace la gente en la vida cotidiana es “¿por qué me comporto así?”.Desde lo más primario hasta lo más enorme. Si alguien llega cansado a la casa y el hijo no quiere apagar la televisión, lo castiga. Y de pronto empieza a querer saber por qué reaccionó así. Esta duda, junto a la cantidad de nueva información, resulta en un boom de interés sobre material que ahora sí está disponible. Pero la pregunta no es nueva y se la hacen los seres humanos desde siempre. Pasa que antes no había respuestas.

¿Cómo se van relacionando los grandes cambios de la Humanidad con la evolución del cerebro? 

Pongamos por caso a la Revolución Industrial. Hay capacidad mental, cerebral, para pensar y crear ese desarrollo, pero a la vez se presenta una situación para mejorar. Por ejemplo,  en aquel momento, la rentabilidad de algo. Entonces aparece la capacidad de invención, que por otra parte ha existido siempre. Desde la rueda, las flechas. Porque el humano tiene una necesidad productiva.

Y en la actualidad, ¿la tecnología cambia la dinámica del cerebro?

No mucho. Nos comportamos igual que hace 10 mil años. Quizá cambió algo entre el Paleolítico y el Neolítico. Pero desde que hay Neolítico seguimos comportándonos y tenemos los mismos gozos, los mismos odios, las mismas envidias y es todo igual.

Muchos dicen o creen que cada vez las personas se concentran menos, que el multitasking, la velocidad y la brevedad mandan y que eso, de alguna forma, embrutece. ¿Es así?

Vamos a lo pequeño. Yo me sabía muchos teléfonos de memoria, pero desde que tengo el móvil ya no sé ninguno, ni el mío. Eso no quiere decir que perdí la capacidad de memorizar números. Esa memoria ahora se usa para otras cosas. Más pequeño aún. Si te gusta cocinar compras libros, enciclopedias, ocupas un gran espacio de la cocina con ese material. Entonces, no puedes cocinar porque no hay sitio en la mesada para poner los tarros. Al tener internet puedes sacar todo eso porque consultas las recetas online, que ofrece infinitas opciones. Entonces cocinas mejor. Con la memoria cognitiva pasa lo mismo. El espacio liberado de los números de teléfono se reutiliza y entonces se puede dedicar esa memoria a cosas más interesantes, que generalmente tienen que ver con las relaciones humanas. Con ese espacio libre puedo intentar comprenderte mejor, que de por sí es un esfuerzo.

¿O sea que la tecnología favorece a las relaciones analógicas?

Cuando la reserva cognitiva se libera de datos inútiles, podemos crear una cantidad mayor de conexiones en el cerebro, porque podemos aprender más cosas y estamos más activos. Por ejemplo, ahora, cuando nos volvemos viejos y perdemos memoria o tenemos una degeneración cerebral como el Alzheimer y nos demenciamos,se retarda el proceso de destrucción mental gracias a que hemos hecho muchas más conexiones.

¿Entonces internet nos mejora?

Exacto. Internet nos hace mejores humanos.