Omitir para ir al contenido principal

VIOLENCIAS II

Lo que no se cajonea

La trabajadora social Laura Iglesias fue brutalmente asesinada en mayo de 2013 en las afueras de Miramar. Por su femicidio hay un condenado pero demasiados cabos sueltos que hablan a gritos de complicidad entre fuerzas de seguridad y sistema judicial. El crimen de una trabajadora comprometida con los derechos de los más vulnerables, a quien la policía había amenazado y perseguido en más de una oportunidad, no puede pasar desapercibido con un juicio rápido y desprolijo y una cantidad de líneas de investigación que fueron sistemáticamente ignoradas. Su familia reclama justicia.