Me va a dar algo y Peroncho, humor político en el Centro Cultural Caras y Caretas
Trinchera de resistencia y creatividad
Mientras que Vicky G hace un “retrato de época” en base a una “mujer peronista al borde de un ataque de globos”, Emanuel Rodríguez recorre la coyuntura y la historia nacional con la premisa de oponer pasiones alegres a “la revolución de la tristeza amarilla”.
Vicky G y Emanuel Rodríguez son parte de una generación de comediantes que eligió el humor como una militancia.Vicky G y Emanuel Rodríguez son parte de una generación de comediantes que eligió el humor como una militancia.Vicky G y Emanuel Rodríguez son parte de una generación de comediantes que eligió el humor como una militancia.Vicky G y Emanuel Rodríguez son parte de una generación de comediantes que eligió el humor como una militancia.Vicky G y Emanuel Rodríguez son parte de una generación de comediantes que eligió el humor como una militancia.
Vicky G y Emanuel Rodríguez son parte de una generación de comediantes que eligió el humor como una militancia. 
Imagen: Vicky Zappegno

Desde hace algunos años, el humor político en los escenarios está en un momento de auge. Y aunque en este contexto de ajuste y vaciamiento, de desempleo y gatillo fácil, el público no esté tan predispuesto a la carcajada, no pierde su función social. “Es una trinchera de resistencia y creatividad. Da una energía que permite seguir adelante y alumbra con cierta certeza lugares que el discurso político o periodístico no pueden alumbrar”, asegura a PáginaI12 Emanuel Rodríguez, comediante cordobés. Victoria Grigera, actriz y guionista, cree incluso que en el macrismo se multiplicaron los espectáculos que remiten a la política. Estos dos exponentes del género estarán presentando sus materiales en el centro cultural Caras y Caretas (Venezuela 330, San Telmo).

Vicky G –nombre artístico de Grigera– abrazó el humor político en 2011. Y entre 2013 y 2017 recorrió el país con su hit, Montonerísima, unipersonal autobiográfico que fue visto por 20 mil espectadores y que llegó a Francia. Ella es hija de un médico desaparecido en la dictadura y una de las particularidades de su historia de vida es que el Parakultural funcionó en su infancia como el espacio que “compensó la tragedia”. Su madre manejaba la prensa del lugar y ella la acompañaba. Allí comenzó su carrera, en ciclos de arte adolescente. Esta noche, reestrenará Me va a dar algo (este país), “retrato de época” que comenzó a escribir el día en que asumió la presidencia Mauricio Macri. Es un recorrido “catártico y grotesco” por la Argentina actual.

Según la sinopsis, en el centro de la escena hay una mujer peronista al borde “de un ataque de globos”: su marido, Jorge, un remisero de José C. Paz, votó a Cambiemos para poder comprar dólares. Ella define así su estado civil: “tengo la grieta seca, aunque centrifugada”. En sus discusiones de pareja le pide a Jorge que apague la estufa, ya que “es más barato el amoxidal”. Está profundamente enamorada de Víctor Hugo Morales. Para manejar el estrés que le produce la crisis, comienza a asistir a clases de yoga en las que el mantra es “Perom, Perommm”.

“Estuve cuatro años haciendo Montonerísima. Tocó su techo: fueron casi 250 funciones. Me agarró la necesidad de hacer algo más universal, no sobre mi monto-niñez y mi monto-papá”, relata Vicky G. Me va a dar algo es, aparte del nombre del show, el del nuevo personaje que inventó y que, en rigor, apareció por primera vez en un fragmento de Montonerísima. Surgió de una expresión de una amiga de la actriz que vive en México, en las elecciones presidenciales de 2015. El estreno del espectáculo completo fue en junio de 2017 y ahora se presenta con novedades.

La comediante asegura que el personaje fue “un furor” cuando lo probó, en el marco del anterior unipersonal. Pero que después, el año pasado, percibió “muchísimo bajón” en los espectadores. “Estábamos muy tristes. Evidentemente, uno va pasando por distintos niveles de aceptación y adaptación. Y no todo el tiempo, ante las catástrofes, uno tiene ganas de cagarse de la risa como paliativo o complemento: de eso me di cuenta. Como humorista creía que era más constante. La gente está pinchada. Como en duelo. No sé cómo explicarlo porque no soy psicóloga... este año vamos con todo”, manifiesta.

Por su parte, Emanuel Rodríguez es un periodista cordobés que abandonó las redacciones para dedicarse de lleno al humor político. Trabajó diez años en La Voz del Interior, empresa con la que actualmente mantiene un juicio laboral. También se dedicó a la radio y la televisión. En 2011 descubrió el humor político. En realidad, mucho antes, en 2000 comenzó a editar una revista –La piedra en el zapato–, que funciona como antecedente de su stand up. En Peroncho recorre la coyuntura y la historia nacional con la premisa de oponer pasiones alegres a “la revolución de la tristeza amarilla”. Hizo en cuatro años más de 500 funciones por todo el país, casi siempre a la gorra.

Con el rigor informativo que se exige por su otro oficio, Rodríguez atraviesa diversas temáticas y refresca el espectáculo toda vez que pisa el escenario. Escribe mucho y asegura que este Gobierno no para de aportarle material. “Hoy por hoy, obviamente que hablo sobre la pileta que hicieron con la misma profundidad de Intratables; el blanqueo de los familiares de Macri; la venta de humo del anuncio de que no van a permitir familiares en un gobierno que tiene más familiares que Maru Botana en la escuela primaria. Pero de acá a 16 días no sé qué va a pasar. No te dan tiempo a hacer chistes con todo lo que pasa”, advierte.

“El stand up me permite conjugar la escritura con la participación política. Es apasionante, catártico. Y es un desafío creativo sacar alegría de situaciones tristes”, asegura. Rodríguez se siente parte de una generación de comediantes que eligieron el humor como una militancia: él, Grigera, Max Delupi, Pedro Rosemblat y Gustavo Berger, entre otros. “Así como al discurso periodístico se le cayó la careta de la imparcialidad, al humorístico le pasó lo mismo. Decidimos hacer explícita nuestra posición, porque el momento histórico lo estaba reclamando. No deja de ser una manera de participar. Es riesgoso, pero el reconocimiento y el cariño de la gente lo compensan”, expresa.

Respecto del vínculo con el público y de su predisposición a reírse en tiempos difíciles, su percepción es muy parecida a la de su colega: “Ahora me es más sencillo sentarme a escribir, porque el Gobierno produce material todo el tiempo. Pero debo decir que era más fácil hacer humor para un público que llegaba a fin de mes y que no tenía problemas para darles de comer a sus hijos. Hay gente que me dice ‘estoy sin laburo, dejo lo que puedo en la gorra’. Ese abrazo me súper conmueve”. Quizá sean tiempos en los que el género esté llamado a cumplir su función de “trinchera de resistencia y creatividad”. Me va a dar algo se presentará hoy y el 24 a las 21, y Peroncho el 16 y 17 a las 22. A Vicky G se la puede ver también el 16 en Bragado 6361 (Wilde) y el 17 en Pichincha Espacio Cultural (Pichincha 2169), siempre a las 21.

* Las entradas se pueden comprar una hora antes del comienzo de los espectáculos. En el caso de Me va a dar algo, se pueden reservar a través de la página de Facebook Victoria Grigera-Vicky G Actriz.

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