Talleres derrotó a Banfield y superó la línea de San Lorenzo
Un escolta que empieza con T
El equipo de Kudelka alcanzó los 30 puntos luego de un merecido triunfo sobre la juvenil formación que presentó el Taladro, enfocado en el partido que el miércoles disputará buscando entrar en la fase de grupos de la Copa Libertadores.
Altamirano devuelve la pelota a la mitad de la cancha, mientras Olaza corre a festejar.Altamirano devuelve la pelota a la mitad de la cancha, mientras Olaza corre a festejar.Altamirano devuelve la pelota a la mitad de la cancha, mientras Olaza corre a festejar.Altamirano devuelve la pelota a la mitad de la cancha, mientras Olaza corre a festejar.Altamirano devuelve la pelota a la mitad de la cancha, mientras Olaza corre a festejar.
Altamirano devuelve la pelota a la mitad de la cancha, mientras Olaza corre a festejar. 
Imagen: Fotobaires

Con un gol de penal del lateral uruguayo Lucas Olaza, Talleres venció por 1-0 a Banfield y quedó como único escolta del líder Boca, aunque suma un partido más que San Lorenzo, que debió postergar su juego ante Independiente porque el Rojo tiene un compromiso por la Recopa Sudamericana ante Gremio de Brasil, el próximo miércoles.

No fue bueno el comienzo de la tarde para los cordobeses, porque los visitantes –con una formación integrada por juveniles, ya que el miércoles enfrentará a Nacional de Montevideo, en busca de una plaza en la fase de grupos de la Copa Libertadores– se plantaron bien lejos de su arco y con mucha actitud y movilidad lograban recuperar rápido la pelota para cortar el circuito de juego de su rival. Con el transcurrir de los minutos, los dirigidos por Frank Kudelka empezaron a desenredar el Galimatías presentado por los hombres del Taladro. En eso estaba cuando se encontró con el penal que cometió Claudio Bravo al tocar el balón con la mano en una jugada que parecía no tener demasiado peligro. La ejecución de Olaza desde los doce pasos fue con un sutil remate al medio del arco de Facundo Altamirano.

Luego del 1 a 0 se encontró más cómodo el conjunto cordobés, y aunque nunca pudo parecerse al equipo de las fechas anteriores, con autoridad comenzó a manejar los tiempos del partido.

A pesar del dominio, Talleres no lo pudo liquidar, y por eso padeció hasta el final, porque Banfield inquietó en alguna pelota parada, siempre bien resuelta por los centrales Javier Gandolfi y Carlos Quintana, sumados a la siempre eficiente tarea de Pablo Guiñazú en la recuperación y la seguridad de Herrera en el arco.

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