Crónica de un cajoneo anunciado
SOY tuvo acceso a una información alarmante: a dos años de aprobada la ley de cupo trans, y tras dos años de esperar la reglamentación de una disposición considerada modelo en el mundo, la gobernadora María Eugenia Vidal habría decidido no poner su firma y hacer todo lo necesario para que esa ley no se haga efectiva. Las reuniones y conversaciones con organizaciones que luchan por los derechos lgbtiq no serían más que otra de las estrategias para dilatar la reglamentación de la norma que beneficiaría simbólicamente a una población sojuzgada históricamente, y a no mucho más de 2000 personas.





















