Primal Scream estuvo más cerca de lo caótico que de lo sublime el jueves en Groove
Cuando el show sobrevive por el aguante
En el recital faltaron la bajista Simone Butler, que se enfermó, y el buen sonido, que pareció una misión imposible. El cantante Bobby Gillespie capitalizó y dosificó la energía del público, al que definió como “jodidamente loco”.




















