Las respuestas del gobierno ante el cuadro de rebelión contra las políticas neoliberales de Macron han sido la represión, la descalificación de los manifestantes y adversarios políticos.
El presidente anunció que la policía y los alcaldes podrían decidir prohibir las manifestaciones. Además, acusó a la izquierda de estar detrás de los hechos de violencia. Hubo casi 2400 detenciones.
Una rebelión popular contra las políticas neoliberales busca torcerle el brazo a un gobierno agónico a menos de seis meses de que el presidente Emmanuel Macron termine su mandato.
Los sindicatos se sumaron a la medida de fuerza y declararon “la movilización de los liceistas y estudiantes (universitarios) es legítima. Su cólera, su inquietud y sus reivindaciones deben ser escuchadas y tomadas en consideración”.
Los estudiantes, en su mayoría de barrios populares de las grandes ciudades de Francia, demandan más profesores para evitar los salones de clases sobrecargados de alumnos.