En Un tiro cada uno, del grupo Cabeza, los femicidios desnudan el drama desde la mano ejecutora del macho.
Las cosas de Mabel, de Cecilia Meijide, es una experiencia donde la vejez puede convertirse en la última montaña rusa.
Elena Roger es en El cartógrafo, la mujer obsesionada por develar los mapas del gueto de Varsovia y, con ellos, una pedagogía de la crueldad.
Para partir, de Ignacio Sánchez Mestre, es una comedia del dolor donde, desbordadas, todas las mujeres se transforman.
Ciencia ficción barroca, política del culo, filosofía de los machos que piden risas al pueblo porque la libertad fue hundida y ahora queda lo escatológico.
ESCENAS | En El río en mí, dos mujeres construirán su venganza de vidas desplomadas en un pueblo envenenado por los desechos industriales.
En Gallo, Nacho De Santis aborda una dramaturgia de seres excluidos y les da el tono de la insistencia agobiante de buscar una historia en el error.
Un chico de pueblo enfrentado al deseo de normalidad de su madre y a la hostilidad cotidiana en Millones de segundos, de Diego Casado Rubio.
ESCENAS | El amor es, en Todo lo posible, de Lorena Romanín, una aventura que puede destrozar o ese instante inaugural de salvación.
Una casilla como campo de batalla y destino crudo del deseo encierra a Blanca, de la dupla Villamil-Miraglia.