Historia de un amor no correspondido
Wilson Oliver tenía un sueño: llegar a la Primera División de su país, Uruguay. Lo consiguió en Nacional, en 1986, rodeado de cracks, pero casi no lo disfrutó. “Fútbol y homosexualidad no se puede”, descubriría enseguida. La homofobia del ambiente lo llevó a recluirse; más de treinta años después, el ex futbolista habló con Enganche con un fin concreto: ayudar a que los jóvenes de la actualidad y del futuro no repitan su sufrimiento.