Se han dicho muchas cosas de los cuatro hermanos Pokrass.
No le voy a andar dando explicaciones, indiscreto lector, sobre por qué volví a tocar el piano después de decenas de años de haberlo abandonado.
Quería explicarte, con todo respeto, desconcertado lector, que ni la genética, ni la nacionalidad, ni la cultura general de una etnia fundamentan ni determinan una ideología.
Usted sabe, cultivado lector, que los judíos todavía estamos esperando la llegada del prometido mesías.
Algunas veces en mi vida, por esta época del otoño boreal, mientras mi amigo Giorgio Arcuri prepara, desde su casa de Milán, su viaje anual a la Argentina, yo, haciendo caso omiso de sus refunfuños
En un espacio político de cuyo nombre no quiero acordarme, no ha mucho tiempo actuaba un hidalgo señor de esos que no tienen ni lanza en astillero ni escudos antiguos que le acrediten una historia
En mis años de escuela primaria dedicábamos una página del cuaderno de clase para la carátula, al comienzo de cada mes.
Ya sabe usted, mi paciente lector, que yo no entiendo nada de política ni de economía y mucho menos, dios me libre, entiendo de jurisprudencia positivista.
El positivismo ofreció al mundo occidental muchas novelas preciosas de Pérez Galdós como la Marianela, que habré leído allá por la escuela secundaria.
Oyfn Veg Shteyt a Boym es el título en ídish de una bella –muy bella- canción judía, una rara canción de cuna.