Con la imagen en caída, el magnate republicano se aferra a su política belicista, bombardea países – el último fue Nigeria – y está en problemas por el caso Epstein.
Su icónico festejo ante Suecia en el Mundial 78 le significó salir del equipo y no volver a ser convocado para la selección
¿Cómo fue posible que una base que controla EE.UU. no previniera el acto antisemita?; ¿por qué Israel se entromete en la política interna australiana?, son interrogantes tras la matanza.
Los dueños del verdadero poder, quieren más y los clubes son un atractivo nada desdeñable.