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José Pablo Feinmann

Filósofo, docente, escritor, ensayista, guionista y conductor de radio y televisión argentino.

Dios es ateo

EL CUENTO POR SU AUTOR

Por José Pablo Feinmann

Mauricio Macri y Juárez Celman 

La figura poselectoral del ex presidente Mauricio Macri es penosa, irritante o, digamos, patética. Se trata de un personaje indescifrable.

Por José Pablo Feinmann

Presos políticos y deuda ilegal

En Cuba, Cristina dejó claramente expuesta su posición ante el FMI. Consideró ilegal a la deuda que se tomó durante la administración Macri con ese organismo.

Por José Pablo Feinmann

La creación del poder

La cuestión es: ¿es posible solucionar los desastres económicos, sociales y culturales que dejó el macrismo por medio de una política de diálogo y apelando a la solidaridad de los que más tienen?

Por José Pablo Feinmann

30 días de Alberto

EEUU extiende su poder mortífero por todo el mundo. El asesinato a distancia del líder iraní Qasem Soleimani estremece por su precisión y sangre fría.

Por José Pablo Feinmann

Primeros días de Alberto

La política del odio y el periodismo de guerra siguen en pie en la Argentina. Si alguno pensó que el gobierno de

Por José Pablo Feinmann

Los problemas de afuera y de adentro que deberá enfrentar Alberto Fernández  

Se la vio como era. A Cristina. No fue la escritora serena de la Feria del Libro. Tampoco la política astuta que dio un paso al costado para posibilitar la candidatura de Alberto Fernández.

Por José Pablo Feinmann

América Latina y el mal  

Y nosotros viviendo la luna de miel de la transición democrática. Hay –en estos momentos- un artesano exquisito dedicado a tallar el bastón de mando que Macri le entregará a Alberto Fernández.

Por José Pablo Feinmann

Reflexiones de estos días agitados

Se cumplen treinta años de la caída del muro de Berlín. Fue la fecha simbólica de la caída del socialismo, que se había deteriorado mucho tiempo antes.

Por José Pablo Feinmann

Chile y el cambio climático

Lo de Chile puede terminar de varias maneras. Una de ellas (la peor) sería que los militares se hicieran cargo de toda la situación e instauraran el orden de los cementerios.

Por José Pablo Feinmann