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Juan Manuel Herbella

“Me fui de River para salir de la zona de confort”

El futbolista profesional es un nómade. A la fuerza o por gusto, termina acostumbrándose a viajar de un lado a otro. Cambia de equipo de manera habitual, sin saber dónde estará en el próximo año. El fútbol argentino apunta con su modelo cortoplacista y exportador en dirección al Hemisferio Norte. Así, Joaquín Arzura dejó River para su primera experiencia en el exterior, en el Osasuna de España. Una historia de pérdida y superación deportiva, desde los inicios deportivos en su Campana. Nos juntamos en el barrio de Palermo pocas horas antes de que emprendiera el viaje a Europa. Se lo notaba entusiasmado. También, algo ansioso. Lógico en un joven de 24 años que deja a su familia para irse lejos, a vivir sólo en una ciudad que desconoce.

Por Juan Manuel Herbella

“El puesto de arquero es muy mental y emocional”

Con Sebastián nos conocimos en Mar del Plata, a mediados de 2006, en una pretemporada de Godoy Cruz. Era el arquero titular del Tomba y se preparaba para su debut en Primera División. De arranque me impactó el contraste entre su robustez física y su personalidad introvertida. Generalmente, los arqueros voluptuosos, como Chilavert en su apogeo, tienen una impronta gestual que equipara a su portento corporal. Son histriónicos, arremeten con el cuerpo y amedrentan con sus gritos. Torrico, en cambio, era callado y reflexivo. Diferente a lo acostumbrado, tardé varios partidos en registrar plenamente su tono de voz al darme una indicación en el medio de un partido. Siempre bien parado y potente de piernas, atajaba mucho bajo los tres palos y le gustaba poco salir. Hoy luce expectante y contento, porque siente que pese a no estar jugando mantiene el cariño del hincha de San Lorenzo.

Por Juan Manuel Herbella