“Con los celulares, una de las nuevas funciones del entrenador es lograr que los jugadores compartan”
Hay hitos demarcatorios en la historia de un futbolista: su debut en Primera, los momentos de alegría tras conseguir un título y el día del punto final. Introducción, nudo y desenlace de una carrera deportiva. Con Facundo Sava compartimos todas esas instancias, a veces del mismo lado, y en otras oportunidades separados pero siempre en el mismo momento y en el mismo lugar. Cuando debuté en Primera, Eduardo Solari, me dio la responsabilidad de marcarlo en la pelota parada: era un Vélez - Gimnasia, en octubre del 1998, cuando el equipo de Timoteo peleaba el título contra el Boca de Bianchi. Nos enfrentamos varias veces más en diferentes equipos y con distintos resultados, pero el tiempo terminó juntándonos para conseguir un título con Quilmes que devolvió al equipo a Primera A. Al año siguiente volvimos a encontrarnos, esta vez en Ferro, y fui testigo cuando en el medio de la temporada, aquejado por una pubalgia y molesto con la situación institucional, nos juntó en el vestuario para contarnos que se retiraba. Tanto en Quilmes como en Ferro fuimos compañeros de cuarto en concentraciones, viajes y pretemporadas. Allí, entre charla y charla, vislumbrábamos el día después, un futuro proyectado que hoy es realidad.