Su rara insistencia me iluminó: ¡aquel ‘encargarme de sus trabajadores’ era su palabra de amor, su más sentida palabra de amor! Comprender aquello fue –y lo es todavía– una gran luz en mi vida.
El día anterior al debate en el Congreso por el presupuesto odioso del FMI –como la deuda externa tomada por el gobierno de Cambiemos que se alzó con el Estado en 2015– aparecieron unos montoncitos
“Me jubilé con Cristina, moriré de hambre con Macri”.
Mis queridos chichipíos o también colegas: me hubiera gustado repetir vermú con papas fritas y good show, como solía despedirse el gran Tato Bores con cierto escepticismo y no sin cierto dejo de pi
La historia que cuento ocurrió una tarde sofocante de este diciembre navideño en el bar del tano Donato, en San Telmo.
El 1 de enero de 1919, en Nueva York, el estadounidense John Silas Reed puso el punto final al prólogo de su libro Diez días que estremecieron al mundo, donde cuenta con maestría el decurso de la t
La primera vez que escuché hablar sobre el Che tenía 12 años.
No queremos aguar el éxito del macrismo en estas elecciones. Nos gustan las fiestas democráticas y entonces no echaremos cenizas sobre el asado.