El anudamiento entre neoliberalismo y revolución de Internet no trajo mayores libertades como muchos creen y gritan (“Viva la libertad carajo”), sino por el contrario, el reinado de imperativos que
El filósofo italiano Roberto Esposito continuó elaborando la biopolítica de Michel Foucault, esto es, la relación entre política y vida.
El individuo habita hoy una sociedad de masas uniformada y adormecida. Y se cree libre, aunque en verdad es esclavo de una realidad virtual que no se reconoce como tal.
La memoria permitió la elaboración del trauma en la sociedad argentina: su defensa ahora es una forma de proteger la posibilidad de la diferencia, la política y la democracia.
La verdad es ordenadora de los lazos sociales y los discursos públicos. Ahora, la sociedad de las fake news está vacía de sentido. Y la hiperinformación produce mayor desorientación.