CULTURA › PRESENTACION DE “LOS ANARQUISTAS EXPROPIADORES”

Una crónica de los olvidados

El notable libro de Osvaldo Bayer, censurado en 1975 y publicado recientemente por Planeta, motivó un debate en la feria, del que participaron, además del autor, Felipe Pigna y Horacio González.

Por Karina Micheletto

En 1975 Osvaldo Bayer envió a la imprenta una serie de trabajos surgidos a partir de la investigación sobre el mítico Severino Di Giovanni y el anarquismo expropiador, un tema que seguiría guiando una parte importante de su obra. Aquel movimiento que a principios del siglo pasado tomó como método de acción política los atentados y los asaltos a los bancos y empresas tuvo varias figuras representativas que Bayer se ocupó de investigar minuciosamente, y que reunió en el libro Los anarquistas expropiadores. De aquella primera edición, prohibida por el gobierno de Isabel Perón, quedaron unos pocos ejemplares que circularon primero clandestinamente, y luego como documentos escasos y valiosos. Ahora, editorial Planeta publica una nueva edición revisada de estos textos, que además de trabajos sobre el movimiento anarquista expropiador incluye la investigación de distintos negociados y encubrimientos del poder, que dejan en claro que la corrupción estatal es de larga data en la Argentina. El sábado pasado, en la Feria del Libro, la obra fue presentada por el autor, el historiador Felipe Pigna y el sociólogo Horacio González.
En Los anarquistas expropiadores, Bayer relata episodios como la represión a los anarquistas de la FORA en la localidad rural de Jacinto Arauz y analiza la influencia de la inmigración italiana en el movimiento anarquista argentino. A través de estos ensayos rescata a anarquistas como Miguel Angel Roscigna (el primer desaparecido de los métodos de represión policial, según Bayer), el dirigente marítimo Juan Antonio Morán o Gino Gatti, apodado “el ingeniero”, por su participación en la construcción de un túnel por el que escaparon varios de sus compañeros. En la segunda parte, Bayer analiza negociados como el de las tierras de El Palomar durante la década infame, el naufragio del buque de guerra Rosales, en el que los oficiales dejaron morir por falta de balsas a los marineros, y el hundimiento del “Graf Spee” en el Río de la Plata.
Durante la presentación del libro, Felipe Pigna y Horacio González destacaron que todas estas historias, documentadas y estudiadas con rigurosidad por Bayer, no forman parte de la historiografía oficial. “Hay una constante en este autor: se ocupa de rescatar a aquellos que el poder pretende olvidar. Afortunadamente tenemos un Osvaldo Bayer que pone las cosas en su lugar, y que nos acerca a los otros protagonistas de la historia”, señala Pigna. En el mismo sentido, González apuntó que Bayer se ocupa de “sacar del barro” a determinados personajes, “de los lugares donde están las criaturas de las cuales podría no esperarse nada”. “Estas historias son tomadas a su cargo por los postergados, los iletrados, los de las clases más bajas, y no por la magnificencia de la gran cultura”, explicó el sociólogo. “Es por eso que las de Bayer son grandes crónicas de redenciones, por fuera de cualquier arquetipo”, definió. “Los anarquistas expropiadores nos habla de historias de entrega total, de gente que decide enfrentar el terror con actos de reivindicación, aunque eso les lleve la vida. Son historias de compañerismos que demuestran la fe en el género humano que tenían los anarquistas, y que vistas desde hoy pueden pensarse equivocadamente como ingenuas”, continuó Pigna. “La segunda parte del libro, con estudios sobre negociados como el de la Rosales, nos hacen ver que la historia no se repite sino que continúa, lo cual es aún más grave”, resaltó.
“Cuando este libro fue prohibido yo estaba en el exilio, porque integraba la lista de las tres A, como todos los que participamos de la filmación de La Patagonia Rebelde, recordó Bayer. “En 1976 cometí el gravísimo error de volver al país. Pude salir nuevamente gracias a la embajada alemana, que se portó bien conmigo pero no con dos jóvenes que murieron baleados en la puerta cerrada de esa embajada”, reveló. Queda claro que la historia de Los anarquistas expropiadores, como las historias de los hombres y mujeres que rescatan los ensayos, representan la historia de un país. Algo que Bayer reseña al momento de revisar y dedicar esta edición: “Pese a las hogueras y a los verdugos, los libros destruidos vuelven a nacer. No como los seres humanos, asesinados y desaparecidos para siempre, a quienes dedico estas páginas en permanente recuerdo”.

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Osvaldo Bayer dedicó buena parte de su vida periodística y literaria al estudio del anarquismo.
“Cuando este libro fue prohibido yo estaba en el exilio, porque integraba la lista de las Tres A”, recordó.
 
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