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Talleres quiere evitar el remate

El club de Remedios de Escalada está en quiebra y el juez de la causa debe dictaminar mañana la liquidación de sus bienes o aceptar una prórroga para lograr el avenimiento con los acreedores.

Por estas horas, Talleres de Remedios de Escalada se juega el partido más importante de sus 100 años de historia: evitar que la Justicia decrete la liquidación de sus instalaciones, como corolario de un proceso de quiebra que lleva ya tres años. Mañana, el magistrado José Durañona, a cargo del Juzgado Comercial número 13 de Lomas de Zamora que entiende en la causa, decidirá si la entidad va a remate o si le concede una prórroga hasta el mes de marzo para lograr el avenimiento con sus acreedores. Los representantes legales del club pretenden una quita del 50 por ciento y aseguran que tienen fondos para garantizar el cumplimiento de un acuerdo basado en estas condiciones. Los jugadores del plantel profesional aguardan con ansiedad la resolución judicial y esperan conservar la fuente de trabajo.
En septiembre pasado, Durañona cesó en sus funciones al triunvirato que administraba los destinos del club que milita en la Primera B Metropolitana, disconforme con la tarea que cumplían. Desde entonces, una comisión de socios asumió las negociaciones con los acreedores y ofertó una reducción del 50 por ciento de la deuda, que asciende al millón 500 mil pesos, para lograr un avenimiento definitivo que asegure la continuidad de la entidad. “A nadie le conviene que el club quiebre. Si se rematan todas las instalaciones que tenemos, incluidas la sede, la pileta y la cancha, no alcanzamos a cubrir el total de la deuda. Es mejor para todos que arribemos a un acuerdo lo más pronto posible”, indicó a Página/12 Alejandro Tarraborrelli, representante legal de Talleres ante el juzgado número 13.
Entre los acreedores más importantes figuran ex empleados del club, jugadores representados por Futbolistas Argentinos Agremiados y la empresa Aguas Argentinas, que mantiene una rígida postura de negociación. Los miembros de la comisión de socios aseguran que, si se produce una quita, tienen fondos con los cuales iniciar un plan de pago y levantar la quiebra. De otra forma, la supervivencia de Talleres quedaría amenazada.
En noviembre de 1996, la Justicia decretó un concurso preventivo de acreedores y designó a la contadora Nilda Vázquez como síndico de la entidad. Pese a los esfuerzos de la dirigencia, las obligaciones que determinaron esta medida no pudieron cancelarse, y tres años después Talleres fue declarado en quiebra y clausurado durante varias semanas. Al sancionarse la ley 25.284 de fideicomiso a principios del 2000, se designó un triunvirato al frente de Talleres, encabezado por la contadora Vázquez. Pero Héctor Torres, vinculado a la barrabrava del club, se constituyó entonces en el hombre fuerte del club. Por ese entonces, se firmó un convenio de intercambio con Vélez. A cambio de una cuota fija de fondos, Talleres le cedió al club de Liniers los derechos federativos de algunos jugadores juveniles, pero el acuerdo nunca se cumplió en su totalidad y Vélez aún debe 500 mil pesos.
Tras una serie de errores administrativos, el triunvirato fue removido y Durañona fijó el 10 de diciembre como fecha tope para llegar a un avenimiento con los acreedores. En caso contrario, se procederá al remate y a la liquidación de todos los activos de la institución. La idea de la comisión de socios es presentar un plan de pago, que se haría efectivo a partir de marzo próximo y estaría sustentado con dinero depositado en el juzgado número 13, correspondiente a distintos ingresos. Además, se utilizaría el porcentaje de los derechos federativos de algunos futbolistas como Germán Denis (actualmente en Arsenal), Sergio Sena y Oscar Villamayor (ambos en Vélez), todos ellos surgidos de la cantera de Talleres.
En tanto, entre los jugadores del primer equipo aún reina la incertidumbre. Si bien existe un grupo empresario con intenciones de aportar dinero para gerenciar el fútbol profesional, todo está sujeto a lo que determine la Justicia. “Esperemos que se llegue a un acuerdo y que podamos seguir jugando. Si este club desaparece perdemos nuestra fuente de trabajo. Ojalá que todo llegue a buen puerto”, señaló Sergio Bonassiole, volante y capitán de Talleres.
Informe: Leonardo Castillo.

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La imagen muestra un partido entre Talleres y Temperley, dos clubes que sufrieron una quiebra.
 
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