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Ese jugador europeo nacido en Rosario

 Por Pablo Vignone

Los hinchas de la Selección aguardan con impaciencia la explosión de Lionel Messi. Pero ya desesperan. El futbolista que brilló en el Barcelona en la temporada pasada, que podría ser elegido el mejor jugador del mundo a fin de año, tiene una deuda pendiente con el equipo nacional. Los hinchas lo hacen saber a silbido puro en la cancha y Diego Maradona lo respalda sin tapujos: “¿Palermo e Higuaín titulares contra Uruguay? –se atajó tras la victoria sobre Perú– ¡Noooooo!”. Esa negativa sostiene el rol titular de Messi en su equipo, el que avanzó a los trompicones hasta esta instancia. Es un incondicional: desde Bolivia para acá, cuando quedó en evidencia que la Selección avanzaba en terreno pantanoso, sólo él y Gabriel Heinze (uno que quiere ver la pelota siempre bien lejos, aunque la posesión sea argentina) fueron incluidos por Maradona en todos los encuentros posteriores por los puntos.

Para el observador común no deja de ser llamativa, casi intrigante, esta esquizofrenia futbolística, ni misteriosos los lazos que unen al burbujeante jugador del equipo catalán con el ensombrecido atacante de la Selección, que jugó los 17 partidos de las Eliminatorias y sólo marcó cuatro goles.

Una particular mirada sobre el caso la aportó ayer el Mundo Deportivo de Barcelona, en un punto utilizando un criterio de apropiación que acaso duele, pero que no deja de ser plausible. Vale la pena echarle una ojeada. “Argentina no comprende que Leo necesita de un equipo para rendir, quieren a un ‘potrero’ pero él ha crecido en Can. Quieren que sea autosuficiente, que no necesite del equipo. Quieren a otra persona, quieren construirse su Messi a medida y eso es imposible porque Lio ya hace 22 años que camina por este mundo. Quieren todo aquello que nunca le pedirán en Barcelona. Nadie.” ¿Será nomás que Messi es un jugador europeo nacido circunstancialmente en la Argentina? Sigue el Mundo Deportivo en un artículo sin firma: “Leo se ha educado futbolísticamente en la cantera blaugrana, donde la calidad se protege pero se pone al servicio del equipo”.

No está suficientemente aclarado aún si el equipo argentino es el fiel reflejo de su fútbol o del particular sistema de trabajo impuesto por Maradona, en el que el rendimiento instantáneo de los jugadores prevalece sobre el esquema. En cualquiera de los dos casos, Messi evade esos límites. No juega aquí, Maradona lo banca. Pero si lo que plantea el diario catalán resulta ser rigurosamente cierto, entonces lo que le sucede hoy a la Selección es una simple muestra de lo que le depara el destino si se profundiza la colonización instrumentada por clubes depredadores, representantes vampíricos y dirigentes corruptos.

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