ECONOMíA › EL DESTINO DEL MERCADO DE CABOTAJE

Volar sin compañía

 Por Claudio Scaletta

Viajar en avión dentro de la Argentina será cada vez más caro. Aerolíneas Argentinas (AA) ya controla el 70 por ciento del mercado y sus competidoras continúan languideciendo. Los 25 millones de dólares mensuales que recibe del Estado español le permitieron ganar la puja de tarifas. Eduardo Eurnekian debió reconocerlo y se apartó de Lapa-AIRG. Aerolíneas ya monopoliza 13 destinos. El primer efecto sobre el bolsillo de los viajeros comenzará a sentirse a partir de octubre, cuando los pasajes iniciarán una secuencia de aumentos. El escenario de mediano plazo es un mercado aeronáutico controlado por una sola empresa.
Mañana, jueves 5, vence el plazo para que los acreedores argentinos de Aerolíneas acepten una propuesta de pago consistente en cobrar sólo el 40 por ciento de la deuda, pesificada y a tres años sin intereses: 6 por ciento en 2002, 12 por ciento en 2003 y 22 en 2004. Al principal accionista de Aerolíneas, Antonio Mata, no le preocupan las posibles reticencias de los acreedores. Con 300 millones de dólares adelantados por la SEPI (según consta en su página web) pagó 195 millones de dólares a los bancos ABN Amro, BBVA y Citibank, pero tomó el recaudo de subrogarse la deuda a través de su empresa Air Comet (dueña de Interinvest –la propietaria de AA– a través de Andes Holding). En consecuencia, Air Comet (Mata) es uno de los principales acreedores y, por lo tanto, tiene el poder suficiente para lograr la aceptación del “acuerdo” este jueves.
En tanto, Aerolíneas está lejos de encontrarse en camino hacia su saneamiento. A pesar de que los costos salariales se redujeron de 14 millones a menos de 3 millones de dólares por mes, sigue generando déficit operativos, tal como lo certifican mes a mes los síndicos en sus respectivos informes producidos a pedido de la jueza que interviene en el concurso. En este rojo se conjugan el aumento de costos, que salvo los salarios quedaron en dólares, y la caída en las ventas de pasajes.
La gran duda es qué sucederá a partir de octubre de 2003, cuando venza el plazo acordado para no producir despidos y cuando ya no entre dinero procedente de España. ¿Cómo hará entonces Aerolíneas para cumplir con los acreedores? Los sectores sindicales que el año pasado se enfrentaron con la administración del Estado español no parecen por ahora muy preocupados por el mediano plazo. Para esa época, Aerolíneas y Austral serán, muy probablemente, las únicas empresas aerocomerciales supervivientes, dueñas por lo tanto de un monopolio comercial absoluto, formadoras de precios y con una flota obsoleta. Ambas empresas serán también deudoras de Air Comet.
Mientras tanto, como en la época de las gestiones de Iberia y de American Airlines, el sello de Aerolíneas es utilizado para el beneficio de terceras empresas. Aeronaves de AA viajan para Air Plus (otra de las sociedades del grupo Air Comet) entre Madrid y Puerto Vallarta. Para ello se afecta un Airbus 340 por semana. Hay que reconocer que Air Plus paga el combustible, pero los demás gastos –salarios de pilotos, viáticos, mantenimiento, etc.– son pagados por AA. Viajes Marsans, donde Mata también posee acciones, factura y cobra.
Con una empresa monopólica controlando el mercado, al Estado argentino, que todavía no nombró a su representante en el directorio de AA, probablemente le interesará que no se dejen de volar las rutas a los principales destinos. En este punto, los escenarios posibles son dos. El primero supone que el Estado acepte las condiciones de la empresa monopólica –esto es, tarifas máximas– y el segundo que reaparezca el viejo proyecto de “cielos abiertos” reclamado por Estados Unidos, con el consecuente reemplazo de empresas. En el medio quedarán los trabajadores de las firmas que desaparezcan y el consumidor, al que sólo le quedará la opción de ser tomador de precios.

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