EL MUNDO › EL PAPA FRANCISCO AFIRMó QUE LA CAUSA DE LOS POBRES PERTENECE AL CRISTIANISMO

“Los comunistas nos robaron la bandera”

En una entrevista al diario Il Messaggero, Bergoglio se expresó sobre la decadencia de la política, relacionada con los escándalos económicos. “La corrupción, desgraciadamente, es un fenómeno mundial”, dijo el Papa.

El papa Francisco afirmó que los comunistas tomaron de la Iglesia Católica una de las consignas más importantes, que, a su juicio, le pertenece al cristianismo, ya que se ubica en el centro del Evangelio desde hace veinte siglos. “Los comunistas nos han robado la bandera. La bandera de los pobres es cristiana. Los comunistas dicen que todo esto (por la pobreza) es algo comunista. Sí, claro, ¡cómo no! Pero veinte siglos después (de la escritura del Evangelio). Cuando ellos hablan nosotros podríamos decirles: ¡Pero si son cristianos!”, manifestó el jefe de la Iglesia. Además, Bergoglio volvió a expresarse sobre la decadencia actual de la política, que consideró se encuentra arruinada por los escándalos económicos. “La corrupción, desgraciadamente, es un fenómeno mundial. Hay jefes de Estado encarcelados por esta cuestión. He reflexionado mucho y he llegado a la conclusión de que muchos males crecen, sobre todo, en épocas de cambio”, sostuvo el religioso argentino. Bergoglio se refirió en esos términos durante un reportaje publicado ayer en el diario italiano Il Messaggero. El papa latinoamericano repasó temas como la política, la caída de la natalidad en Europa, el papel de la mujer en el seno de la Iglesia Católica o la explotación infantil. También recordó sus años en Buenos Aires y dijo que se sintió mal cuando le advirtieron que había niñas de 12 años que se prostituían en sus calles. “Me informé y efectivamente era así. Me provocó dolor. Pero más me dolió ver cómo vehículos de gran cilindrada conducidos por ancianos se detenían ante las niñas para pagarles los 15 pesos que usaban para comprar residuos de droga. Para mí esos ancianos también son pederastas”, sentenció Francisco. Asimismo, se mostró preocupado por la caída de la tasa de natalidad en Europa, un continente que, a su juicio, parece haberse cansado de ejercer de madre y prefiere hacer de abuela. “El otro día leía una estadística sobre los criterios de compra de la población a nivel mundial. A la alimentación, la vestimenta y la medicina le seguían la cosmética y los gastos para los animales”, indicó. Estadística utilizada por el obispo de Roma para señalar que la caída de la natalidad y el alza en la manutención de mascotas se produce porque la relación afectiva con los animales es más fácil y mayormente programable puesto que “(las mascotas) no son libres”, mientras que tener un hijo representa algo complejo. Por otro lado, Francisco reconoció que el papel de la mujer –“la cosa más bella que Dios ha hecho”, según definió– en el seno de la Iglesia no ocupa el lugar que le corresponde, aunque aseguró que actualmente la Iglesia trabaja sobre la teología de la mujer.

Sobre los tiempos que corren, el Papa sostuvo que “no es que nos encontremos en una época de cambios”, sino que el mundo atraviesa un cambio de época que “alimenta la decadencia moral, no sólo política, sino también en el ámbito financiero o social”. Además habló de Roma, una ciudad que desconoce. “Yo no conozco Roma. La primera vez que he visto la Capilla Sixtina fue cuando participé en el cónclave que eligió a Benedicto XVI (2005). Ni siquiera he estado en los Museos Vaticanos. Lo cierto es que, cuando era cardenal, no venía con demasiada frecuencia”, recordó sobre los pocos viajes que hizo a esa ciudad.

De cara a las transformaciones en el interior de la Iglesia, como el consejo de ocho cardenales encargado de la reforma de la Curia, el Pontífice aseguró que siguen las peticiones que los purpurados realizaron durante las congregaciones generales previas al cónclave que tuvo lugar el año pasado. “Mis decisiones son fruto de las reuniones precónclave. No he hecho nada solo”, reconoció.

Francisco dedicó algunas reflexiones al conflicto armado en Irak durante su tradicional mensaje que acompaña al rezo del Angelus dominical. En este sentido, no escondió su preocupación por el conflicto armado que atraviesa esa nación y recordó que el diálogo es la única vía para la paz (ver página 21). “Las noticias que llegan de Irak son muy dolorosas. Me uno al llamamiento de los obispos de este país para decir a los gobernantes que, a través del diálogo, se puede preservar la unidad nacional y evitar la guerra”, manifestó.

Asimismo, dijo sentirse cercano a las miles de familias, especialmente cristianas, que han tenido que dejar sus casas y que están en grave peligro. No es la primera vez que Bergoglio se expresa en esos términos. La primera vez que se refirió a este conflicto fue durante el Angelus del 30 de octubre; el 15 de junio también opinó sobre este tema cuando pidió a todos los fieles que rezaran en pos de la paz en Irak. Este Angelus coincidió con la recordación de San Pedro y San Pablo, patrones de la Iglesia Católica, a quienes les dedicó su catequesis para explicar algunos rasgos de sus testimonios.

San Pedro, según refirió Bergoglio desde la ventana del Apartamento Pontificio, enseña a mirar a los ojos de los pobres con mirada de fe, a verse en los ojos de los demás y a establecer con el prójimo una relación humana. San Pablo, en un principio “acérrimo enemigo de la Iglesia”, anima a vencer el egoísmo que hay en el corazón para “seguir decididamente al Maestro”.

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“El mundo atraviesa un cambio de época que alimenta la decadencia moral”, dijo Francisco.
 
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