EL MUNDO › ACOSADO POR UN CASO DE CORRUPCIóN, ALAN GARCíA CAMBIó SU GABINETE

Limpió de un plumazo a todos sus ministros

 Por Carlos Noriega

Cayó el gabinete de Alan García, acosado por un escándalo de corrupción que involucra a altos funcionarios del gobierno, incluido el saliente primer ministro Jorge Del Castillo, en una trama de sobornos para favorecer a una empresa noruega con la concesión de cinco pozos petroleros. Ayer, García aceptó la renuncia de sus 16 ministros, la que fue presentada el jueves. El gabinete de Del Castillo renunció luego de que el Congreso lo desairara negándose a escuchar sus explicaciones sobre el caso de soborno y decidiera citarlo para que responda el próximo martes, pero en el marco de una interpelación, y no de una presentación voluntaria, como pretendía Del Castillo. La oposición tenía previsto censurar al gabinete luego de la interpelación, para lo cual ya contaba con los votos necesarios. La suerte del gabinete Del Castillo ya estaba sentenciada y a García no le quedaban muchas opciones: o aceptaba la renuncia de sus ministros o los exponía a ser censurados por la oposición. Finalmente, optó por el mal menor para el gobierno: licenciar a su gabinete antes de que lo haga la oposición. Del Castillo ocupaba el cargo de primer ministro desde el inicio del gobierno de García, en julio de 2006.

La noche del jueves, Del Castillo, acompañado de todos sus ministros, dio un breve mensaje por televisión de cuatro minutos, en el que, lejos de dar respuestas por las denuncias del cobro de sobornos para favorecer a una transnacional petrolera, se limitó a atacar a la oposición, acusándola de pretender desestabilizar al gobierno por exigir el cambio de gabinete, y a defenderse denunciando que los audios que destaparon el caso de soborno que lo ha tocado “han sido editados y manipulados” y exigiendo que se investigue cómo se interceptaron las llamadas telefónicas que pusieron al descubierto el caso de corrupción más grande desde el gobierno de Alberto Fujimori (1990-2000). Fue una deslucida despedida. Hasta la noche de ayer, todavía no se conocían los nombres de los nuevos ministros. Al anunciar la salida de su gabinete ministerial, García señaló que sus ministros se “iban por la puerta grande”. Y Del Castillo alegó que él y sus ministros eran ajenos al escándalo de corrupción. “Nos vamos limpios”, dijo el ex primer ministro. La realidad, sin embargo, es muy distinta: el gabinete Del Castillo sale por la puerta falsa, acosado por un escándalo de corrupción y escapando de una segura censura parlamentaria. Y algunos de sus miembros, comenzando por el propio Del Castillo, han salido salpicados por las denuncias de corrupción.

El escándalo de corrupción que terminó con el primer gabinete de García estalló el domingo en la noche, cuando se divulgó una serie de audios que comprometían a Alberto Quimper, director de la estatal Perú Petro, encargada de otorgar las concesiones petroleras, y a Rómulo León, un connotado militante del oficialista partido aprista y ministro de Pesquería en el primer gobierno de García (1985-90), en tratos para favorecer a la empresa noruega Discover Petroleum con la concesión de cinco pozos petroleros. En las cintas se habla del pago de coimas. García separó de inmediato a su ministro de Energía y Minas, Juan Valdivia, al director de Perú Petro involucrado en los audios y al presidente de Petro Perú, César Gutiérrez. Fue una reacción rápida que intentó controlar los daños. Pero aparecieron nuevos audios que comprometían al propio Del Castillo con los involucrados en el cobro de sobornos. Ante las evidencias, Del Castillo debió reconocer que antes de que se le otorgaran a Disvover Petroleum los cinco pozos de petróleo se reunió varias veces con León, Quimper, el lobbysta dominicano Fortunato Canáan, que representaba a la petrolera noruega, y Jostein Kjerstad, director de Discover Petroleum. También se reveló que Canáan y Kjerstad se reunieron con el presidente García. Las cosas se le complicaron aún más al gobierno cuando se supo que el lobbysta Canáan también se había reunido con el ministro de Salud, Hernán Garrido Lecca, para hablar sobre licitaciones para construir hospitales, otro negocio del dominicano. Entonces García echó a todos sus ministros para evitar una crisis mayor.

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