EL PAíS › TIMERMAN, NUEVO CANDIDATO PARA LA CANCILLERIA

El muchacho de Manhattan

Su nombre fue citado esta semana en la Casa Rosada como posible reemplazante de Rafael Bielsa en Relaciones Exteriores. Desde que asumió el consulado en Nueva York, trabajó directamente para Kirchner y CFK. Stiglitz y Garzón. La agenda en la Gran Manzana.

 Por Sergio Moreno

Néstor Kirchner ha dicho en confianza que espera ver el resultado de las elecciones del 23 de octubre para, entonces, rediseñar su gabinete que, tributando la mejor performance en los comicios, ofrendó a varios de sus exponentes para la lidia. Sólo el Presidente sabrá, entonces, qué valores primarán para cubrir las vacantes. Hoy nadie se atreve a decir en voz muy alta quiénes son los candidatos para los curules ministeriales. Sin embargo, la danza de los nombres ha comenzado hace tiempo y, en esta semana que se fue, sonó uno en particular. Héctor Timerman, periodista, actual cónsul en Nueva York y estrecho colaborador tanto del Presidente como de la senadora Cristina Fernández de Kirchner, fue alabado en la Casa Rosada por sus labores. Hoy es el candidato con más chances a reemplazar a Rafael Bielsa en el Palacio San Martín.
Por estas horas, el hijo del mítico periodista y editor del diario La Opinión se encuentra en Buenos Aires, preparando la presentación del Premio Nobel de Economía 2001, Joseph Stiglitz, viejo conocido tanto de Kirchner cuanto de CFK desde septiembre de 2003, cuando el matrimonio visitó Nueva York para que el Presidente participase por primera vez de la Asamblea General de la ONU. En esa ocasión, en la New School University –una casa de altos estudios que podría calificarse como progresista, según los parámetros norteamericanos– se creó el Observatorio Argentino, presidido por CFK, patrocinado por la NSU y apadrinado por el Nobel y autor del best seller El malestar en la globalización. Stiglitz fue contactado y convencido por quien aún hoy sigue siendo su interlocutor de confianza, el sociólogo y periodista argentino Ernesto Semán. Por aquel entonces, Semán comenzaba a fungir como asesor ad honorem del Presidente y su mujer. Meses después, cuando Timerman fue nombrado en Nueva York, Semán continuó sus labores a su vera. Desde entonces, son parte del mismo equipo.
Esta semana que hoy termina, Kirchner alabó intramuros de la Casa Rosada –según contó a Página/12 un funcionario que lo escuchó– tanto al cónsul cuanto a un último producto de su trabajo: la Guía del Inmigrante que publicó el consulado. La iniciativa, imaginada y motorizada por Semán, es un catálogo de preguntas que se hace un inmigrante argentino, con o sin recursos, legal o ilegal, que llega a la Gran Manzana. Contiene información sobre cómo sobrevivir en Nueva York y responde los más variados cuestionamientos que se hace el recién (y no tanto) llegado.
Tres semanas atrás, el New York Times publicó una nota muy halagüeña sobre el texto. A partir del estrechamiento de lazos que se produjo entre el consulado y la colonia de argentinos por el vehículo de la Guía, en Nueva York preparan una actividad importante para Kirchner vinculada a la misma, a realizarse el 16 de septiembre próximo, cuando regresará a esa ciudad para participar de otra Asamblea de la ONU.

Agenda

Desde que se hizo cargo del consulado, y sin temor a exceder los límites de la ciudad, Timerman se dio a la faena de establecer contactos y generar actividades para CFK y el Presidente. De esa manera, organizó el viaje a Israel de la senadora y en marzo pasado fue el numen de la visita de la hija del extinto Robert Kennedy –hermano de John Fitzgerald–, Kerry, y de Sara Blumfeld, presidenta del Museo del Holocausto de Washington, ambas vinculadas a la defensa de los derechos humanos y a la preservación de la memoria. Paralelamente, desde el consulado se han organizado múltiples reuniones y contactos para la senadora con dirigentes judíos, funcionarios y académicos vinculados al estudio del Holocausto y a la creación, preservación y manutención de museos. La penúltima actividad, acá en el tiempo, montada por Timerman fue la visita del juez español Baltasar Garzón, a inicios de agosto, a la Argentina. La presencia inminente de Stiglitz en Buenos Aires es también labor suya y de su colaborador.
Según entienden en el Gobierno, la relación y el trabajo que se ha establecido a partir de Stiglitz les ha permitido tejer una red en Nueva York y en Buenos Aires de funcionarios, académicos y hombres del mundo de las finanzas inédito para el progresismo y redituable al mediano y largo plazo.
Timerman trabaja en la próxima visita de Kirchner en septiembre a Nueva York, cuyo motivo central es hablar ante la ONU. La tarea específica estará en manos del embajador ante el organismo, César Mayoral, pero las actividades paralelas son menester del consulado. De tal modo, ya acordaron una charla que ofrecerán Kirchner y el primer ministro español, José Luis Rodríguez Zapatero, en la Universidad de Nueva York. Y abriendo el viaje, el 13 de septiembre, CFK ofrecerá una ponencia, junto nuevamente con Stiglitz y el ex ministro brasileño y actual prefecto de San Pablo, José Serra, en la New School University, sobre “Deuda y ética”.

Judío

La condición de judío de Timerman seguramente no pesará un ápice en la decisión que deba tomar Kirchner, pero agrega un detalle interesante a su hipotética designación como canciller. De ser designado, sería el primer ministro de Relaciones Exteriores judío de la Argentina. El dato no es sólo una anécdota si se tiene en cuenta que en la Argentina no hay ningún embajador de carrera que sea judío, ninguno. Tampoco lo hubo nunca en el pasado. Hay judíos que ingresan al ministerio por vía de la carrera de comercio exterior, pero no hay embajadores judíos que hayan seguido la carrera diplomática que ofrece el Estado argentino a todos sus hijos (N. de la R.: si acaso hay uno que se le escapa a este cronista, se deberá tomar como la excepción que marca la regla).
No sólo por este detalle la designación de Timerman sería un revulsivo para la corporación que debería comandar. Haber sido un refugiado político tributa a lo mismo. La exposición de su nombre en tanto que ministeriable se suma a un abanico de dirigentes y funcionarios que podrían correr igual suerte. Y todos ellos tienen esa impronta disruptiva que conforman un Kirchner auténtico: ese deseo de romper con el status quo y los cánones establecidos (anquilosados) en sitios donde lo amerita.
Siguiendo este razonamiento, la misma lógica comprende a algunos otros nombres con circulan para ocupar diferentes cargos: Carlos “Chacho” Alvarez es mencionado también como canciller o para relevar a Eduardo Duhalde en la secretaría general del Mercosur, Marita Pérceval (senadora por Mendoza) y Rut Diamit (actual jefa del Gabinete de Asesores del Ministerio de Defensa) podrían ser las reemplazantes de José Pampuro al frente de la certera de Defensa. Falta aún bastante tiempo para que se concreten los cambios, ya que Kirchner evaluará con los guarismos de la elección de octubre en la mano pertinencias e inconveniencias para recomponer su staff de colaboradores. Quizás en ese entonces prime la necesidad de construir alianzas o dar señales hacia el peronismo, hacia afuera o hacia otro sector de la sociedad y, entonces, según sea, algunas de las personas nombradas en este texto que termina no se suban al barco kirchnerista. No obstante, en cada uno de estos nombres hay algo de la impronta presidencial, cuya mácula será repetida en su gabinete después del 23 de octubre.

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