SOCIEDAD

Cada año nacen más de 1500 bebés con defectos congénitos evitables

Son datos del Ministerio de Salud. Embarazos no planificados, alcohol, productos contra el acné y automedicación, entre las causas.

 Por Pedro Lipcovich

Más de 1500 bebés nacen cada año en la Argentina con defectos congénitos que serían evitables tomando precauciones antes y durante el embarazo. El titular del Departamento de Salud Fetal, dependiente del Ministerio de Salud de la Nación, manifestó su “preocupación por la falta de conciencia de mucha gente, incluso médicos, sobre el hecho de que el consumo de alcohol durante el embarazo, aun en bajas cantidades, puede ocasionar daños en el bebé”. Otra inquietud de los profesionales se refiere a un producto contra el acné que, usado por vía oral, puede causar malformaciones aun cuando haya sido consumido semanas antes de la fecundación. El ejemplo conduce a las raíces sociales de la cuestión. Según el especialista, “la población argentina está más expuesta que otras a factores ambientales que afectan el embarazo”, por la elevada automedicación, por enfermedades no tratadas adecuadamente o porque muchas madres no están vacunadas contra la rubéola. Esos motivos podrían resolverse mediante una consulta médica previa a la decisión de tener un hijo.
“Mucha gente no logra asociar el consumo de alcohol con un mayor riesgo de malformaciones congénitas y problemas de maduración –advirtió Pablo Barbero, jefe del Departamento de Salud Fetal del Centro Nacional de Genética Médica, dependiente del Ministerio de Salud de la Nación–: incluso a veces entre los médicos existe la idea de que, si el consumo de alcohol no es abusivo, entonces no hay riesgo, pero para el alcohol no hay dosis mínimas establecidas como seguras.”
Según cifras establecidas en Estados Unidos –en la Argentina no hay suficientes datos–, en menos del uno por ciento de los embarazos hay secuelas en la descendencia por el consumo de alcohol. Esta es la primera causa de defectos congénitos prevenibles y es la tercera de retardo mental, después del síndrome de Down y la parálisis cerebral.
“Es notorio que el consumo de alcohol entre los adolescentes se incrementó en los últimos tiempos, y esto sucede en un país donde hay una alta proporción de embarazos no planificados y sin legislación que contemple la interrupción del embarazo. Entonces, muchas chicas, por no usar métodos anticonceptivos eficaces, están embarazadas sin saberlo y, mientras tanto, consumen alcohol u otros tóxicos”, explicó.
Otro ejemplo destacado es una droga incluida en medicamentos contra esa erupción que tanto preocupa en la adolescencia, el acné: “Se trata del ácido retinoico administrado por vía oral (el que se incluye en cremas dermatológicas no presenta riesgos): tiene alto riesgo de producir malformaciones, y esto se agrava pues a veces perdura mucho tiempo en el organismo”, aclaró Barbero.
La otra cara de los embarazos no deseados es el aborto, que en la Argentina se practica en la ilegalidad: “La población recurre a métodos abortivos que a veces no son efectivos y, cuando no conducen a la interrupción del embarazo, conllevan riesgo de malformaciones”. Es el caso del misoprostol, utilizado para provocar abortos medicamentosos. “El misoprostol reemplaza a otros elementos, como las sondas de uso casero, que comportaban mayor riesgo para la mujer y el bebé; no obstante, su efectividad es relativa. En los países donde el aborto es legal, no se lo utiliza aisladamente para este fin; además aquí, en el marco de la ilegalidad, se lo usa como automedicación, sin ningún control, lo cual seguramente disminuye su efectividad. Si el aborto no se produce, hay riesgo de que el bebé que finalmente nazca tenga malformaciones; es cierto que la mayoría de los nacidos en estas condiciones serán normales, pero el riesgo existe.”
Otro fármaco que puede producir defectos congénitos es la vitamina A, administrada en exceso: “Se recomienda no superar las 10.000 unidades diarias” (cantidad sólo alcanzable por suplementos vitamínicos).
Enfermedades muy comunes, si afectan a una embarazada, pueden conducir a defectos congénitos: “Muchas personas son diabéticos sin saberlo: a la embarazada, saberlo de antemano le permitiría controlar la enfermedad y así bajar los riesgos”, explicó Barbero. En cuanto al Chagas, “los medicamentos que lo combaten no se pueden usar en el embarazo: por eso es necesaria la detección previa” de esta enfermedad que es transmisible al bebé en gestación.
También para vacunarse contra la rubéola hay que planificar: “La vacuna debe aplicarse por lo menos un mes antes del embarazo; en la Argentina, muchas mujeres en edad reproductiva no la recibieron pues se hizo obligatoria hace pocos años”.
Y se sigue indicando el ácido fólico antes de embarazarse: “Si bien ya hay una ley que obliga a los productores de harina a agregarle esta sustancia, todavía no está evaluado su cumplimiento, y seguimos recomendando que la mujer reciba ese suplemento antes de quedar embarazada para disminuir el riesgo de malformaciones neurológicas”.
Se producen 700.000 nacimientos por año en la Argentina; de ellos, el tres por ciento, es decir, 21.000, presentan defectos congénitos; de éstos, por lo menos el siete por ciento se debe a factores ambientales. Además, el 50 por ciento de esos 21.000 defectos se debe a causas desconocidas, “y se estima que muchos de estos casos se deben a factores ambientales”, advirtió el titular de Salud Fetal.

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En el problema de las malformaciones hay aspectos sociales.
 
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