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Domingo, 18 de noviembre de 2007

NOTA DE TAPA

Quiénes están...

 Por Roberto Navarro

La inflación es el principal problema que heredará la presidenta electa Cristina Fernández el 10 de diciembre. El diagnóstico es que se trata de una crisis de oferta en un mercado hiperconcentrado, con empresas con posición dominante que abusan de esa situación. Si el objetivo es ponerles límites, el próximo gobierno cuenta con una información detallada y contundente surgida de la Secretaría de Defensa de la Competencia. Los 20 productos de la canasta familiar que más aumentaron desde la salida de la convertibilidad son manejados por oligopolios, que en la mayoría de los casos hacen abuso de su posición dominante en el mercado o directamente se cartelizan. Cash tuvo acceso exclusivo a ese documento reservado que, entre otros datos, da cuenta de que el 74,3 por ciento del mercado de aceite de maíz, que en los últimos cinco años aumentó un 212 por ciento, lo manejan Molinos Río de la Plata y Aceitera General Deheza. Las mismas compañías venden el 70,4 por ciento del aceite mezcla, que en igual período subió un 172 por ciento. El mismo informe revela que el queso pategrás, el producto alimenticio que más se incrementó desde principios de 2002 –un 256 por ciento– es manejado por SanCor, que vende el 78 por ciento de lo que se consume en el país.

El consenso entre los principales economistas del Gobierno es que la inflación es fruto de la falta de inversión, que generó una asimetría entre la oferta y la demanda. Es decir: los industriales no invierten lo suficiente para comprar las máquinas necesarias para satisfacer un mercado que se expande a un ritmo cada vez mayor. “Como manejan el mercado, prefieren aprovechar la mayor demanda aumentando los precios que invertir; si hubiese una mayor competencia, esto no sucedería”, evalúan expertos que trabajaron en el informe.

Los duraznos al natural aumentaron un 231 por ciento desde que el dólar dejó de costar un peso. A partir de que Arcor compró la empresa Benvenuto, la compañía de la familia Pagani maneja el 68,2 por ciento de ese mercado. Un caso similar es el de las arvejas al natural, que ya subieron un 230 por ciento y que también luego de la citada transferencia empresarial son un producto manejado con comodidad por Arcor, que posee el 59,3 por ciento del mercado. El 52,4 por ciento de los tomates al natural que se consumen en el país también los comercializa Arcor luego de la absorción de Benvenuto y ya aumentaron un 229 por ciento.

La Ley de Defensa de la Competencia prohíbe taxativamente el abuso de posición dominante. Si bien no tiene la contundencia de una legislación como la norteamericana, que no permite un grado de concentración como el que se detalla en el párrafo anterior, sí deja claramente expresado que ese dominio de un mercado no puede ser utilizado para abusarse ni de los consumidores ni de la competencia. Pero esta ley rara vez es utilizada.

Existen distintas prácticas mediante las cuales las grandes empresas utilizan deslealmente su poder. Una importante cadena de supermercados reveló a Cash en estricta reserva que una de las compañías de alimentos más grandes del país le restringe la entrega de sus marcas líderes en el caso de que les compre a sus competidores. Esta práctica está explícitamente mencionada en la Ley de Defensa de la Competencia como abuso de posición dominante. La presión también se ejerce sobre los proveedores. Por ejemplo, una empresa líder le dice a un productor de tomates: “Te compro toda la producción y te la pago de contado, pero si me entero de que te guardaste algo y se lo vendiste a la competencia no te compro más”. El pequeño productor, al que le gustaría diversificar su clientela, sabe que no puede perder semejante cliente y acepta. El competidor del líder se queda sin tomate. Así la compañía grande va fundiendo a las pequeña y termina comprándolas a precio ganga.

Las gaseosas base cola aumentaron un 146 por ciento desde principios de 2002. Entre Coca Cola y Pepsi dominan el 84 por ciento de ese mercado: la primera, el 60 por ciento y la otra, el 24. Una práctica habitual en este sector es realizar contratos anuales en los que se negocia exclusividad por una cierta cantidad de producto a precio cero. Esto también está prohibido por la ley. El 81,4 por ciento del mercado de cerveza está en manos de Quilmes y Brahma. Quilmes, con sus marcas Palermo, Andes, Norte y Bieckert, tiene el 65,7 por ciento y Brahma, el 15,7 por ciento. La cerveza común acumula desde el abandono de la convertibilidad un incremento del 127 por ciento.

Un caso similar ocurre con el pan lactal, que ya subió un 137 por ciento. Fargo controla el 58,5 por ciento del sector y Bimbo, el 20,6 por ciento. Para peor Bimbo compró Fargo y, aunque el tema aún se discute judicialmente con la Secretaría de Defensa de la Competencia, si, como siempre, termina aprobándose la operación, manejará casi el 80 por ciento del mercado. Un producto muy sensible que opera de la misma manera es la leche fresca, que ya subió un 115 por ciento. Entre Danone y SanCor controlan el 66 por ciento de la venta.

Aunque el diagnóstico del Gobierno sobre el porqué de la inflación sigue siendo que es una crisis de oferta por culpa de la falta de inversión, opiniones de la diputada Mercedes Marcó del Pont sobre el mercado del cemento fueron el primer indicio de que el tema no terminaba ahí. Del Pont marcó con precisión que durante 2007, en que la construcción crece a un ritmo de alrededor del 10 por ciento, el cemento aumentó el triple que en 2006. Otro caso que avala su posición es el de las bebidas colas, que mantienen una cómoda capacidad ociosa y no dejan de aumentar. También las cervezas repiten similar conducta. La tesis de Del Pont que gana fuerza en el Gobierno es que los aumentos tienen más que ver con la capacidad de las compañías para llevarlos adelante que con la tensión entre oferta y demanda.

Hasta hace 15 años ninguna empresa en el país tenía más del 8 por ciento del mercado de fideos. En la actualidad Molinos Río de la Plata vende el 56 por ciento de los fideos que consumen los argentinos. La mayor parte de su ascenso se basó en comprar las empresas de sus competidores. Desde esa posición de poder pudo incrementar los precios de ese producto un 123 por ciento. El otro alimento que la empresa de Perez Companc maneja claramente es el arroz blanco grano simple, consumo de los sectores de más bajos ingresos. Molinos tiene el 52 por ciento de ese mercado, otro 23 por ciento lo controla Química Estrella. Así el arroz aumentó un 149 por ciento. La yerba mate, uno de los productos de almacén de mayor consumo en el país, es prácticamente dominado por una sola compañía: Las Marías controla el 88 por ciento del mercado. Desde enero de 2002 subió sus productos un 128 por ciento.

Desde la salida de la convertibilidad la inflación fue del 99,4 por ciento. El rubro alimentos y bebidas fue el segundo que más subió, registrando una suba del 136,1 por ciento. Esa importante diferencia se debe a dos factores. Por un lado, se trata de uno de los sectores de mayor concentración en la industria. Además, es el que más posibilidades tiene de abusarse de los consumidores, porque comercializa productos de los que no se puede prescindir. La Secretaría de Defensa de la Competencia elaboró un informe que revela de manera contundente que los 20 productos que más aumentaron en los últimos cinco años son controlados por oligopolios.

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Los 20 productos de la canasta familiar que más aumentaron desde la salida de la convertibilidad son manejados por oligopolios.

El diagnóstico es que se trata de una crisis de oferta en un mercado hiperconcentrado, con empresas con posición dominante que abusan de esa situación.

El consenso entre los principales economistas del Gobierno es que la inflación
es fruto de la falta de inversión que generó una asimetría entre la oferta y la demanda.

La Ley de Defensa de la Competencia prohíbe taxativamente el abuso de posición dominante.

Los aumentos tienen más que ver con la capacidad de las compañías para llevarlos adelante que con la tensión entre oferta y demanda.

Desde la salida de la convertibilidad la inflación
fue del 99,4 por ciento.

El rubro alimentos y bebidas fue el segundo que más subió, registrando una suba del 136,1 por ciento.

 
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