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Domingo, 9 de agosto de 2009

INFORME ESPECIAL: LOS PLANES PARA EL NUEVO BANCO DE DESARROLLO

Primeros pasos

El Gobierno apura la marcha para lanzar una entidad que financie inversiones estratégicas a largo plazo. El proyecto, que Amado Boudou anticipó en este diario, se basa en el aporte de fondos de la Anses, pero también buscará recursos de organismos internacionales. Para arrancar se piensa en una capitalización de 5000 millones de dólares. El BICE administraría esa cartera de activos. Ya hubo contactos con el Bndes, el BID, el BIRF y la CAF para pedir asistencia.

 Por Roberto Navarro

En una entrevista con Página/12, el ministro de Economía, Amado Boudou, adelantó que el Gobierno tiene decidido avanzar de inmediato en la creación de “un gran Banco de Desarrollo”. Desde entonces varios dirigentes de las principales cámaras empresarias lo llamaron para expresarle su apoyo. Boudou señala que en esas llamadas hubo consenso en que “para desarrollar el país es imprescindible agregarle al actual marco macroeconómico financiamiento a largo plazo y baja tasa de interés”. El diseño de esa entidad que está diagramando el ministro se basa en la Anses, pero se sumarán nuevas fuentes de financiamiento. Esta semana hubo reuniones con directores de los organismos financieros internacionales BID, BIRF y CAF. En los próximos días habrá una reunión con el Banco Mundial. También se trabaja en la emisión de un bono con la garantía de activos que la Anses recibió de las AFJP. La idea de Economía es empezar con un capital de 5 mil millones de dólares. En ese proyecto está avanzada la decisión de que el BICE sea la entidad que administre esa cartera de activos.

“La decisión de crear un Banco de Desarrollo es parte de una política estructural y a largo plazo”, señaló a Cash uno de los principales asesores de Boudou. Para agregar que “el apuro por comenzar con el proyecto se basa en el diagnóstico de que el peor perjuicio que sufrió el país por la crisis internacional es la fuerte caída en la inversión”.

En el Gobierno piensan que la economía va a volver a crecer en el último trimestre; pero para retomar tasas de crecimiento por encima del 5 por ciento resulta necesario un fuerte impulso a la inversión. “Al mismo tiempo que se alienta el consumo mediante el incremento del salario mínimo vital y móvil, las subas salariales vía paritarias y los incrementos de haberes jubilatorios, vamos a mover la inversión con el Banco de Desarrollo”, señaló a Cash un destacado funcionario del Palacio de Hacienda.

El Gobierno está estudiando la estructura administrativa y jurídica que tendrá el nuevo organismo. Boudou piensa que el BICE tiene todas las cualidades para ser la base de la nueva estructura. Sabe que la entidad que hasta hace pocos días manejaba Miguel Peirano trabaja bajo las normas y supervisión del Banco Central. Esas regulaciones impedirían, por ejemplo, el otorgamiento de préstamos como el concedido por la Anses a General Motors. De todas maneras, el BICE hoy es el organismo que cuenta con mayores posibilidades de manejar la cartera del nuevo Banco de Desarrollo. En Economía señalan que esa entidad mayorista opera con bajísimos costos de intermediación, cuenta con un equipo gerencial de análisis crediticios de primer nivel, tiene abiertos los canales de crédito internacional y trabaja eficazmente con bancos del mercado en el otorgamiento de préstamos.

El BICE contabiliza casi mil millones de pesos disponibles para nuevos préstamos y tiene oficinas en Buenos Aires, Córdoba, Rosario y Mendoza. En la actualidad está ofreciendo créditos para inversión en pesos a 9 años de plazo con una tasa promedio del 12 por ciento anual y para prefinanciación de exportaciones, a un año, al 6 por ciento anual. A la vez, cuando su capacidad administrativa se ve desbordada, deriva a los potenciales clientes a bancos minoristas a los que fondea a tasas preferenciales, acordando el diferencial de tasas que cobrarán para las operaciones. En el último año, el BICE consiguió abrir una nueva fuente de financiación: el Banco de China, que ya le otorgó dos créditos de 60 millones de dólares cada uno.

En la presentación que realizó Boudou a la presidenta de la Nación señaló que el nuevo banco no sólo tiene que ayudar a ciertas empresas para salir de la actual crisis sino que a largo plazo tiene que seguir un plan de desarrollo estratégico que identifique los sectores a los que conviene respaldar. Un asesor de primera línea de Cristina Fernández de Kirchner opina que Boudou tiene razón, pero que la mejor forma de llevar adelante esa política estratégica es que el nuevo banco dependa del Ministerio de Producción, que es la cartera que debe ocuparse de diseñar un plan de desarrollo de largo plazo.

La Anses cuenta con un stock de activos de aproximadamente 115 mil millones de pesos y un flujo mensual de más de mil millones de pesos. En principio, se piensa en destinar un porcentaje fijo de los ingresos mensuales para crear un flujo constante de financiamiento del nuevo banco. A la vez, según las condiciones del mercado, el organismo previsional comenzaría a vender títulos públicos paulatinamente, que destinaría a crear un stock de fondos para el Banco de Desarrollo. Ante la suba del volumen y de los precios de las acciones que cotizan en la Bolsa de Comercio, también se estudia desprenderse de una porción de las tenencias de las grandes empresas. También se trabaja en el diseño de una Obligación Negociable que saldría al mercado con la garantía del stock de capital de la Anses.

La expectativa de Boudou es lanzar el banco con un capital de 5 mil millones de dólares. La mitad de esa suma intentará conseguirla a través de organismos multilaterales de crédito. Los principales son el Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo y la Corporación Andina de Fomento. Hasta el momento, los aportes de esos organismos al BICE no han superado los 100 millones de dólares cada uno, pero el ministro piensa que, dada la envergadura del nuevo proyecto y la garantía de los fondos de la Anses, se pueden conseguir fondos mucho más importantes. El ministro no descarta que en el futuro se pueda crear algún impuesto para fondear mensualmente al nuevo banco, pero piensa que, dada la actual crisis, no es el momento adecuado de lanzar esa iniciativa tributaria.

El modelo que pretende imitar Economía es el del Bndes de Brasil, una entidad con más de medio siglo de historia, que cuenta con activos por 120 mil millones de dólares. Sólo el año pasado otorgó créditos por un monto total de casi 50 mil millones de dólares. El fondeo de ese banco de desarrollo tiene el respaldo de la Constitución de ese país, que prevé que el 40 por ciento de los aportes de los trabajadores al Fondo de Amparo al Trabajador tiene como destino el Bndes. Esto le asegura un flujo constante de ingresos. De todas maneras, como el banco hace más de cinco décadas que opera, la mitad de lo que presta proviene del repago de los préstamos ya otorgados. El Bndes es la principal fuente de financiamiento a largo plazo de Brasil no sólo de las pymes sino también de grandes compañías, como Petrobras.

El Gobierno piensa que el nuevo Banco de Desarrollo servirá también para aumentar la producción y así evadir los cuellos de botella que se dieron en los últimos años, cuando el consumo y la exportación crecían a tasas chinas, que derivaron en un aumento de la inflación. Un Banco de Desarrollo con fondeo garantizado y una administración eficaz y transparente sería un factor importante para aumentar la productividad de la economía. Las empresas contarían, además, con una entidad que seguiría prestándoles en momentos de caída de la actividad.

Cada vez que se habla de la creación de un organismo similar se recuerda la experiencia del Banade, que terminó quebrado por no poder cobrar a las grandes empresas préstamos que se habían otorgado a amigos del poder de turno, sin un análisis de rentabilidad, ni de flujo, ni de garantías. Es decir que para saber si efectivamente se está ante la creación de un ente que beneficiará las empresas en particular y a toda la economía en general habrá que esperar la conformación, el grado de independencia y la letra chica del Banco de Desarrollo.

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Amado Boudou, ministro de Economía.
Imagen: Vera Rosemberg
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El diseño del nuevo Banco de Desarrollo se basa en la Anses, pero se sumarán nuevas fuentes de financiamiento.

Esta semana hubo reuniones con directores de los organismos financieros internacionales BID, BIRF y CAF.

También se trabaja en la emisión de un bono con la garantía de activos que la Anses recibió de las AFJP.

La idea de Economía es empezar con un capital de 5 mil millones de dólares.

En ese proyecto está avanzada la decisión de que el BICE sea quien administre esa cartera de activos.

En Gobierno sostienen que a largo plazo tiene que seguir un plan de desarrollo estratégico que identifique los sectores a los que conviene respaldar.

 
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