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Domingo, 22 de noviembre de 2009

EXPERIENCIAS DE ECONOMíA SOLIDARIA Y DESARROLLO LOCAL

Otro modelo

Una organización económica basada en relaciones sociales más solidarias, que además de la viabilidad económica procura la sustentabilidad social. El caso de productores en Formosa.

 Por Patricia Arpe *

En el interior del país se dan experiencias silenciosas, modestas, no tienen la difusión mediática de la Mesa de Enlace, pero van gestando otra economía. Una, basada en relaciones sociales más solidarias, que además de la viabilidad económica procura la sustentabilidad social. Experiencias que revalorizan la acción conjunta de cooperativas, emprendedores y pequeños productores apoyados por las políticas sociales nacionales y, en muchos casos, los gobiernos locales.

Una de ellas fue el IV Encuentro de Emprendedores de la provincia de Formosa realizado en Pozo del Tigre, una localidad, de 5 mil habitantes, que se encuentra a 260 kilómetros al oeste de la capital provincial y a 1500 de Buenos Aires. Allí, en 2005, un grupo de mujeres desocupadas formó la Cooperativa de Trabajo y Producción Tigre, que fabrica y comercializa sábanas, toallas, manteles y otra ropa de trabajo y artesanal. Sus asociadas, además de autogestionar sus ingresos y sus fuentes de trabajo, participan activamente en su comunidad y alrededores. Así nació la idea de reunirse para capacitarse, vender sus productos, intercambiar ideas y saberes, coordinar acciones y organizarse para –sobre la base de la ayuda mutua– mejorar las duras condiciones de vida de sus habitantes.

A instancias de esta cooperativa y en especial de su presidenta Norma Ríos, los encuentros se realizan desde 2006, conmemorando el Día Internacional de la Cooperación. El último contó con la participación de cooperativas, productores, emprendedores, artesanos de las comunidades wichís y pilagá, directivos y docentes de las escuelas de la zona, dirigentes sociales, representantes del gobierno local, técnicos del INTA y vecinos de localidades cercanas. En el acto hablaron dirigentes de la Cooperativa El Chajá de Pirané, del IMFC y el cura párroco del pueblo.

El ingeniero Palaoro del INTA coordinó una capacitación participativa sobre Desarrollo Local. Así se escuchó la voz de todos, delineando las diferencias de éste con el modelo de crecimiento de los sectores más concentrados del poder económico. El desarrollo local se articula con la economía social cuando la actividad económica es encarada con la participación de los actores locales, con vocación asociativa, tiene en cuenta valores solidarios, la preservación del acervo cultural y ambiental y la democracia. Esta revalorización del territorio y las personas que lo habitan adquieren hoy en Formosa (como en casi todas las provincias) importancia vital para promover que los pobladores, en especial los jóvenes, no tengan que emigrar a las grandes ciudades a engrosar villas miseria. Ante el avance sojero muchos abandonan sus tierras, perdiéndose cultivos tradicionales, soberanía alimentaria.

Se relataron los avances logrados con el Plan Pro Huerta del INTA que provee semillas y asesoramiento para que numerosas familias carenciadas tengan sus propias quintas. Los productores rurales junto a los dirigentes de la Asociación de Productores Unidos de Estanislao del Campo, los referentes provinciales del Foro Nacional de Agricultura Familiar y de la Asociación de Productores del Bañado La Estrella –representa a unos 800 pequeños productores del oeste formoseño– discutieron cómo defender los precios de sus productos (pomelo, melón, sandía, zapallo y otras hortalizas) y las acciones llevadas a cabo con la recientemente creada Subsecretaría Nacional de Agricultura Familiar y Desarrollo Rural: empezaron a realizar el primer registro de productores familiares de la provincia y se está impulsando el monotributo social para que los pequeños productores rurales puedan comercializar directamente sus productos y no dependan de intermediarios que les pagan precios que no cubren los costos.

Las propuestas fueron saliendo del aporte de todos: agregar mayor valor a los productos para aumentar la rentabilidad, mejorar su presentación, insistir con las tres C (cantidad, calidad, continuidad), generar canales de comercialización propios y seguir ampliando el mercado local, intensificar la articulación con los municipios, y fijar el tema de la comercialización, cuello de botella de los pequeños productores, como prioridad para las futuras capacitaciones

* Economista, directora del Departamento Proyectos del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos, docente de la Facultad de Ciencias Sociales (UBA).

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