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Domingo, 9 de febrero de 2014

EL INVESTIGADOR DE LA UNAM OSCAR UGARTECHE ANALIZA LA ECONOMíA INTERNACIONAL

El impacto en los países emergentes

Ugarteche sostiene que la expectativa de una suba en la tasa de interés en Estados Unidos provocó un reflujo de capitales que se habían ido a los emergentes. Esto impactará en la cotización de las monedas de esos países y en el precio de los commodities.

 Por Marcelo Justo

Cash En Gran Bretaña

La turbulencia no es sólo del peso argentino. En los últimos siete meses la presión del dólar sobre el valor de las monedas de América latina se ha disparado. En 2013 el real se depreció en un 12,96 por ciento, en Chile el peso cayó un 8,97, en Colombia un 8,63 y en Perú el sol disminuyó en un 9,21 por ciento. Esta tendencia se ha profundizado este año. El real, el peso mexicano y el sol peruano cayeron casi un 2 por ciento en lo que va de enero, mientras que la moneda de Chile, casi un 3 por ciento y la de Colombia, más del 3 por ciento. Mientras tanto el precio de los commodities está bajando en picada. Los metales acumulan una caída de 12 por ciento en los últimos 12 meses; el cobre, un 10 por ciento; la soja, un 22,3 por ciento. Página/12 analizó con el economista peruano Oscar Ugarteche, autor de La arquitectura financiera internacional, coordinador del Observatorio Latinoamericano y profesor del Instituto de Investigaciones Económicas de México, de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), la situación de la economía internacional.

Desde el exterior se ha visto la crisis del peso argentino en un contexto mundial de corrida sobre las monedas de los llamados mercados emergentes, desde la lira turca hasta el real brasileño. Esto está impactando en las bolsas de todo el mundo. ¿Estamos ante una crisis global?

–Sí. A mi juicio estamos en el décimo momento del estallido financiero de 2007-2008. Tuvimos el momento la caída de la Bolsa de Nueva York, la contracción crediticia, las medidas de estímulo monetario para contrarrestar la crisis, la caída del comercio internacional, la crisis de la Eurozona y hemos avanzando así hasta llegar a este momento. Hoy tenemos una expectativa de alza de la tasa de interés en Estados Unidos. Este es el hilo conductor de esta turbulencia. Con la expectativa de esta subida de la tasa de interés, hay un reflujo de los capitales de corto plazo que se habían ido a países emergentes para especular con las tasas de interés y la cotización de las monedas. Pero también se está evaporando otra fuente de especulación, la que se daba con el precio de los commodities. Como había una rentabilidad negativa en los instrumentos de renta fija como la deuda del Estado estadounidense, la banca de inversión se pasó al mercado de commodities entre otros productos, y con esta especulación subieron los precios. Esta tendencia ha cambiado ahora por la expectativa de mayor rentabilidad en Estados Unidos. Esto ha acelerado desde enero la caída en el precio de los metales, la soja, el cobre, etc. Hay analistas que opinan que hasta un 50 por ciento de los precios de los commodities se debe a esta especulación, y sólo el otro 50 por ciento a la oferta y la demanda. Es una medida de la presión a la baja que hay sobre el precio de estos productos.

Dado el estancamiento de Estados Unidos, la Unión Europea y Japón, los países en desarrollo fueron uno de los polos más dinámicos de la economía mundial desde el estallido de 2008. ¿Cree que esta etapa se ha acabado?

–Estamos ante un pésimo comienzo de año. Los países en desarrollo van a perder capacidad importadora por la depreciación de sus monedas y la tasa de crecimiento –que ha sido relativamente alta– se va a reducir a niveles europeos, del 0,5 o 1 por ciento. En un sentido, la crisis de 2008 fue positiva para los mercados emergentes y para América latina, en particular por efecto de las políticas monetarias de Estados Unidos. Estábamos creciendo porque había una política monetaria estadounidense que estaba alimentando por un lado el mercado de los commodities y por el otro los flujos financieros que especulaban con las tasas de interés y los tipos de cambio. Pero, además, esta política monetaria también alimentó la creación de burbujas en los países desarrollados. Hoy los mercados bursátiles están desalineados respecto del crecimiento del PIB, es decir, están viviendo una burbuja.

¿Cómo sigue la película ahora que Janet Yellen reemplazó a Ben Bernanke como cabeza de la Reserva Federal de Estados Unidos?

–Es que este nombramiento es parte de la expectativa sobre un cambio mayor de la política monetaria. Los países con alta deuda externa pública o privada van a tener un riesgo de default sin lugar a dudas. A nivel nacional Grecia es el candidato más obvio a un default, pero la crisis también golpeará a Portugal, España, Ucrania. Es posible que veamos la quiebra de algunos bancos. En América latina, Brasil y México recibirán remezones muy fuertes. Empresas grandes que se estaban financiando con crédito internacional se verán muy expuestas, porque con un tipo de cambio muy depreciado las deudas cuestan mucho más. En nuestra región estarán más vulnerables los países que dependen más del precio de los commodities y de los flujos de capital de corto plazo, sobre todo los países en que estos flujos están cerca de un ciento por ciento en relación con las reservas, como ser Brasil, Chile, México. Argentina, en este sentido, no está tan expuesta porque su deuda en dólares no es tan alta y la deuda privada en el exterior es casi inexistente. Pero lo que sí es posible, dados sus niveles de inflación, es que se intensifique la búsqueda del dólar como moneda de refugio. A pesar de esto hay algunos economistas que creen que los países con exportaciones industriales pueden sacar algún provecho de esta depreciación. A mi juicio no es así, porque con la tendencia deflacionaria de Estados Unidos y Europa la demanda será floja.

¿Qué pasa con China y Asia en general?

–Creo que Asia va a ser la zona menos afectada, porque un 40 por ciento de su comercio es intrarregional, arrastrado por China. China está cambiando su modelo exportador al de consumo doméstico, entonces tampoco sufrirá tanto un impacto en sus exportaciones y además, para China, una caída del precio de los commodities es beneficiosa y la reversión de los flujos financieros no la afecta tanto porque no están tan metidos en el mercado financiero y tienen un nivel excepcional de reservas

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