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Domingo, 4 de octubre de 2015

Más poder...

 Por Javier Lewkowicz

Una de las causas que explican el buen desempeño electoral del kirchnerismo es la evolución de los precios. La afirmación a simple vista luce equivocada, porque la inflación se hace presente desde hace años como problema macroeconómico y padecimiento del bolsillo de los trabajadores. No obstante, si además de los productos de la góndola se toma en consideración la evolución del salario (que es el precio de la mano de obra) se constata que el Gobierno dejará el 10 de diciembre mejores ingresos reales que en 2003, cuando arrancó este ciclo político. ¿Qué pasó con el precio de la gaseosa, la harina, los fideos, los pañales, el desodorante, el azúcar y los alquileres desde 2003? ¿Cómo evolucionaron el salario promedio, el salario mínimo, las jubilaciones y la recaudación del Estado nacional? En la siguiente nota Cash contesta esas preguntas.

De antemano, dos aclaraciones. La situación del año 2003 era muy particular porque los precios de los bienes y servicios de la economía habían crecido fuertemente en 2002 luego de la devaluación que dio por tierra con la convertibilidad. Eso recortó en una medida inédita los salarios. En otras palabras: el ajuste ya se había realizado. Es en ese contexto económico que asume Néstor Kirchner y allí comienza esta comparación de precios. La segunda es que la medición “punta a punta” (2003-2015) esconde dinámicas, porque la recomposición de ingresos reales fue potente hasta 2010 y luego se estancó. Es decir, la inflación operó como una contención de las mejoras del salario real. Por último, el salario real es un indicador de la situación de la clase obrera pero no el único: el nivel de empleo (o de desempleo), la cobertura previsional y el acceso a los servicios públicos, por ejemplo, también son variables relevantes.

La comparación de precios entre los alimentos básicos se realizó en grandes cadenas de supermercados. Allí, el litro de leche entera en sachet La Serenísima pasó de 1,5 en 2003 a 13 pesos actualmente, un 767 por ciento, mientras que el paquete de fideos codito La Favorita de 500 gramos lo hizo de 1,4 a 8,7 pesos, un 525 por ciento. El paquete de un kilo de azúcar Ledesma subió de 1,5 a 12 pesos, 720 por ciento, y la mermelada Arcor de durazno de 454 gramos, de 2,8 a 25,5 pesos, un 800 por ciento. El kilo de harina Cañuelas pasó de 0,73 a 6,3 pesos (760 por ciento) y los pañales Huggies Natural Care de 20u, de 14,6 a 100 pesos (590 por ciento).

En tanto, la Coca-Cola de 1,5 lts. subió de 2,1 a 19 pesos, un 800 por ciento; la mayonesa Hellmann`s de 500 gramos avanzó de 4,5 a 33,1 pesos, un 630 por ciento; el desodorante AXE, de 4,9 a 30 pesos, un 512 por ciento. Otros precios: la nafta súper de YPF pasó de 1,85 pesos a 11,31 pesos, un 511 por ciento, mientras que el alquiler de un departamento de dos ambientes en Palermo lo hizo de 560 a 5500 pesos, 880 por ciento. El dólar oficial subió 176 por ciento, de 3,4 a 9,4 pesos, y el dólar “blue” cerró ayer en 15,9 pesos, una suba frente al valor de 2003 de 370 por ciento. Los datos de 2003 fueron recopilados en base a comprobantes de compra de ese momento, mediciones de precios de la Unión de Usuarios y Consumidores a cargo de Claudio Boada, fuentes periodísticas y oficiales.

La inflación acumulada desde 2003 según uno de los índices que calcula el Centro de Estudios Scalabrini Ortiz (CESO) que dirige el economista Andrés Asiain en base a las mediciones de los institutos provinciales de estadísticas es del 766 por ciento. Para Miguel Bein, el avance fue de 660 por ciento. El economista Daniel Schteingart utiliza Indec hasta 2007, luego siete provincias y desde 2012 IPC-Cuatro provincias (CABA, Tierra del Fuego, San Luis y Neuquén) y le da un 799 por ciento. Los bienes (especialmente los alimentos) subieron por encima de ese nivel mientras que los servicios públicos lo hicieron por debajo.

Durante el período en cuestión el índice de salarios del Indec subió 1070 por ciento, mientras que Schteingart calcula un 1350 por ciento de suba. La medición del Ministerio de Trabajo para los empleados registrados muestra un 1257 por ciento. La comparación con el avance de los precios refleja en todos los casos una mejora en términos reales. La jubilación mínima, en tanto, pasó de 220 a 3821 pesos, una suba del 1500 por ciento, en un contexto de sensible aumento en la cobertura previsional.

La evolución favorable del salario real desde 2003 es multicausal. La apuesta por la inclusión y la tracción del consumo en el mercado interno por parte del Gobierno se montó en un escenario inicial particularmente favorable, puesto que los salarios reales ya habían caído por los aumentos de precios luego de la salida de la convertibilidad. Las paritarias en un contexto de caída del desempleo y fabulosa rentabilidad empresaria fue la herramienta central en la recomposición de ingresos de la clase obrera.

Por otro lado, la comparación “punta a punta” esconde las dinámicas que existieron bajo la tendencia general descripta a lo largo del período 2003-2015. Si se analiza el detalle es posible llegar a conclusiones más finas. La diferencia en favor de los salarios queda emparejada si la serie de tiempo se acota al período 2010-2015. Desde ese momento, según el Ministerio de Trabajo, los salarios del sector privado registrado avanzaron un 264 por ciento, mientras que la inflación lo hizo en un 231 por ciento. Es una diferencia menor, que se empareja o se vuelve directamente negativa (según el sector) para los trabajadores que forman parte de gremios menos combativos o los empleados precarizados.

Además, la existencia de esos dos grandes períodos echa luz sobre la cuestión inflacionaria. Si en el período de mayor recomposición de ingresos (20032010) la inflación fue menor que en años subsiguientes, la suba salarial por sí sola no determina que haya o no inflación. Sí en cambio desde 2007 y especialmente en 2010/2011 la relación capital-salario alcanzó una situación de tensión que desató la inflación, que es el recurso empresarial para “proteger” las ganancias.

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-Si además de los productos de la góndola se toma en consideración la evolución del salario, se constata que el Gobierno dejará el 10 de diciembre mejores ingresos reales que en 2003, cuando arrancó este ciclo político.

-La medición “punta a punta” (2003-2015) esconde dinámicas, porque la recomposición de ingresos reales fue potente hasta 2010 y luego se estancó.

-Es decir, la inflación operó como una contención de las mejoras del salario real.

-El economista Daniel Schteingart utiliza Indec hasta 2007, luego siete provincias y desde 2012 IPC-Cuatro provincias (CABA, Tierra del Fuego, San Luis y Neuquén) y le da un 799 por ciento.

-Los bienes (especialmente los alimentos) subieron por encima de ese nivel mientras que los servicios públicos lo hicieron por debajo.

-Durante el período en cuestión el índice de salarios del Indec subió 1070 por ciento, mientras que Schteingart calcula un 1350 por ciento de suba.

-La jubilación mínima, en tanto, pasó de 220 a 3821 pesos, una suba del 1500 por ciento.

 
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